Lic. Iacovino Hugo Horacio Mis ideas, trabajos y conceptos sobre la Economía Social

2jul/100

Responsabilidad Social Cooperativa. Balance Social Cooperativo. Similitudes y diferencias en la República Argentina.

Responsabilidad Social Cooperativa. Balance Social Cooperativo. Similitudes y diferencias en la República Argentina

 Autor:            Hugo Horacio Iacovino

 Institución:   Derecho Cooperativo y Mutual

 Domicilio:     Pje. Florencio Balcarce 73 piso 1º

Buenos Aires – República Argentina

 E mail:          iacovinohugo@yahoo.com.ar

 

Resumen

La primera entidad que se ocupó sobre la implementación del Balance Social Cooperativo en la República Argentina es el Colegio de Graduados en Cooperativismo y Mutualismo CGCyM. En el año 1983, el Lic. Gerardo F. Martínez  y el Sociólogo Alberto L. Bialakowsky, elaboraron una propuesta, que se concretó con la publicación del primer libro editado sobre esta temática: “El Balance Social en las cooperativas – Evaluación sistemática del impacto social”.

En 1998, cuatro investigadoras de la Universidad Nacional de La Plata  realizan un trabajo de investigación, el cual se publica bajo el título “Balance Social Cooperativo Integral” – Un modelo argentino basado en la identidad Cooperativa -, el cual de alguna manera complementa y actualiza la investigación realizada 15 años antes por Martinez y Bialakowsky.

En los años 1999 y 2001, se llevaron a cabo en la ciudad de Buenos Aires, dos Seminarios, organizados por el Colegio de Graduados en Cooperativismo y Mutualismo CGCyM, los cuales tenían el Objetivo de “Desarrollar una metodología de Balance Social y validar adecuadamente los instrumentos para ser distribuidos entre los miembros de la ACI en la región de Latinoamérica,  en base a las propuestas presentadas por el documento elaborado por la ACI América

En mayo de 2007 el IARSE (Instituto Argentino de Responsabilidad Social Empresaria), ha publicado una Herramienta de Autoevaluación y Planeamiento denominada “Indicadores de Responsabilidad Social para Cooperativas de Usuarios”.  en el cual se relacionan los siete principios del cooperativismo con las siete dimensiones de la Responsabilidad Social

Palabras claves: Balance Social – Cooperativas – República Argentina –

Responsabilidad Social

Los primeros pasos en la República Argentina

Durante gran parte del año 1983, en el Colegio de Graduados en Cooperativismo y Mutualismo CGCyM de la República Argentina, en aquel entonces presidido por el Licenciado Gerardo Faustino Martínez, se abocaron a la problemática de investigar sobre el tema del balance social cooperativo, y finalmente se llegó a producir un trabajo de investigación, realizado por el propio Martínez y Alberto Leonardo Bialakowsky (Licenciado y Magíster en Sociología), el cual se publicara en octubre de 1984, con el apoyo de varias entidades, las cuales estaban encabezadas por la Unión de Cooperativas de Vivienda Cooperativas Ltdas. (UNICOOP), que constituye la primera obra presentada en nuestro país y que se denominó “El Balance Social en las cooperativas. Evaluación sistemática del impacto social”.

La obra tuvo un Prólogo escrito por Juan Carlos Carr, y del mismo extraemos lo siguiente: “La dignidad del hombre, es el centro de todo el sistema. Ella no puede medirse con los balances comerciales que hoy se usan en nuestras cooperativas, ni son útiles a tal objetivo las intervenciones de los auditores contadores.

Pero, ¿puede medirse la dignidad del hombre?. Este era el punto en que se centraba nuestra atención sobre el trabajo que prometían los autores.

Nosotros pensamos que es difícil la respuesta, pero hay acciones, actos, actitudes que pueden indicar que una empresa cooperativa está luchando para elevar la dignidad del hombre argentino y esos hechos son mensurables.

Los autores nos dicen cómo. Nosotros pensamos más allá y decimos: estas mediciones no sólo nos dirán si las cooperativas cumplen sus objetivos sino que nos van a guiar en cualquier tipo de proyecto que intentemos para la desmercantilización del sistema cooperativo argentino. Estas mediciones nos van a contar la realidad cooperativa y en algunos de sus rubros nos van a dar un dato que para nosotros es el más válido: “qué quiere el hombre argentino”.

Consideramos importante rescatar de esta obra, la parte final del primer capítulo: “Hacia una definición del Balance Social en las cooperativas. Luego del repaso de los aspectos multifacéticos que puede asumir el Balance Social y por ende la puesta en evidencia de la capacidad de alternativas que el mismo brinda, cabe inclinarse por la adopción de una definición ad hoc, dado que nuestro interés no radica en un Balance Social en general sino en un Balance social específico.

Al respecto, sin embargo, convendrá partir de una definición general, aportada coincidentemente por Campos Menéndez y Buron Subiere que dice: “El balance social consiste básicamente en reunir y sistematizar la información del área social, en un documento público, donde se pueden cuantificar los datos mediante el elemento básico del balance social, que son los indicadores sociales. Un control periódico de esta información, lo más amplio, preciso y objetivo posible constituye un balance social”.

Por nuestra parte definiremos al Balance Social en las cooperativas del modo que sigue: “El Balance Social Cooperativo consiste básicamente en reunir, sistematizar y evaluar la información que corresponde a las dimensiones sociales que hacen a la naturaleza y a los fines de la actividad cooperativa, volcada en un documento de alcance público, donde se pueden cuantificar los datos mediante el elemento operativo del balance social que son los indicadores sociales. Un control periódico de esta información, lo más amplio, preciso y objetivo posible constituye un Balance Social Cooperativo”.

Con esta definición se subrayan las precondiciones básicas del Balance Social entre las cuales destacamos: la visión de conjunto, la función evaluativa, la enumeración realista, su plasmación empírica y su diseño riguroso en términos de confiabilidad y coherencia.

Hemos señalado las precondiciones del Balance Social Cooperativo. Resta añadir las características básicas, que según lo analizado en los puntos anteriores, completan su definición del modo siguiente:

- La intencionalidad para la confección del Balance Social en las cooperativas surge internamente pero atiende los requerimientos sociales externos en paridad con los internos.

- Su incumbencia técnica principal corresponde al área de la registración contable, más allá o más acá de sus posibilidades administrativas o gestionarias.

- Los valores subyacentes a la cooperación son coincidentes con los valores correspondientes a la responsabilidad social y al resguardo de la calidad de vida que fundamenta la necesidad de elaborar el Balance Social.

-  El enfoque sociológico y socioeconómico contribuye a equilibrar la evaluación de los resultados, hasta el presente sesgados económicamente desde la perspectiva del acto de comercio.

-  De los actores intervinientes en el proceso cooperativo debe destacarse el análisis de las dimensiones referidas a los asociados y a las redes o sectores intercooperativos.

-  El Balance debe concebirse tanto en función evaluadora como de presentación periódica, tendientes dichas funciones a la standarización y uniformación del método tanto entre cooperativas como a través del tiempo, a fin de permitir su comparación, pero previendo ajustes y en lo posible evitando la excesiva rigidez que impida evaluar

las peculiaridades tipológicas.

-   La influencia social de la cooperativa debe ser medida en sentido bidireccional a fin de permitir abrir juicio sobre su desempeño (performance).

-            El Balance Social Cooperativo como documento público cumple también un rol difusor, en la comunidad, de la imagen social de la cooperativa.

Podríamos concluir en resumen, enunciando, figurativamente, la siguiente ecuación:

El Balance Económico-Financiero tradicional es al acto de comercio

como el Balance Social en las cooperativas es al acto cooperativo”.

Cabe destacar que esta obra es la primera en nuestro país que encara esta problemática, ofreciendo información sobre las distintas alternativas a seguir para su realización. Los estudios que se han realizado con posterioridad, siempre han reconocido el valor de este trabajo. Como para tener una idea de la labor llevada a cabo, reproducimos los principales ítems del índice de la primera edición;

  1. La cooperativa y el Balance Social.

1.1. Génesis y argumentación.

1.2. Objetivos del Balance Social en las Cooperativas.

1.2.1. Intencionalidad.

1.2.2. Tipos de instrumento.

1.2.3. Precedentes valorativos.

1.2.4. Contenidos.

1.2.5 Documentación.

1.2.6 Hacia una definición del Balance Social en las cooperativas.

  1. Prolegómenos a la presentación del Balance Social.

2.1. Sobre aspectos metodológicos.

2.2. Sobre equivalencias técnicas.

2.3. Sobre los elaboradores.

  1. Articulación del Balance Social.

3.1. Estado de Resultados Anual.

3.2. Estado de Resultados Acumulados.

3.3. Cuadro de Utilización de Recursos con Fines Sociales Anual.

3.4. Cuadro de Utilización de Recursos con Fines Sociales Acumulados.

3.5. Estado Analítico del Efecto Social.

Acerca de la practica y la auditoria del Balance Social en las cooperativas.

  1. Elaboración, participación y capacitación.

Anexo II: Modelos de cuestionarios

  1. Encuesta de vivienda.
  2. Encuesta de satisfacción.

No nos cabe ninguna duda que la obra de Martinez y Bialakowsky tuvo enorme influencia en la decisión tomada por las Confederaciones CONINAGRO y COOPERAR, organizadoras del Congreso Argentino de la Cooperación de 1989, para incluir, en el Documento final, la siguiente recomendación:

“El balance social cooperativo contribuye al logro de los objetivos señalados por la ACI y constituye un instrumento idóneo en el camino de ofrecer información social en forma sistemática y comparable. La formulación concreta por parte de las cooperativas del denominado Balance Social en el cual, entre otros importantes datos y conceptos, se efectúe una detallada evaluación de las realizaciones en el campo de la educación cooperativa, como base del planeamiento de este tipo de actividades y del informe final anual a remitir a las entidades cooperativas de grado superior”.

Congreso Argentino de la Cooperación, Documento Final.

Recomendaciones. Buenos Aires, Argentina, 1989.

 

El Balance Social Cooperativo en la actualidad

 

En los finales del siglo XX se producen cuatro hechos, que a nuestro entender han ayudado en gran medida para establecer las pautas metodológicas para la realización del Balance Social Cooperativo, a partir de las cuales se empezaron a realizar en distintos sectores del cooperativismo. Estos hechos son:

I – Declaración de la Alianza Cooperativa Internacional

 

La necesidad de brindar información social en las cooperativas surge de su propia naturaleza, fundada en valores y principios. La Alianza Cooperativa Internacional (ACI), organismo que representa a las cooperativas  de todo el mundo, afirma en su Mensaje por el Día Internacional de la Cooperativa de 1998, que “es capital desarrollar un sólido sistema de comunicaciones dentro del movimiento de manera que los diversos sectores se comprendan y apoyen mutuamente, ya que así se alcanzara una mayor unidad ideológica. La educación es esencial a todos los niveles y es de suma importancia que el movimiento invierta en la promoción de la imagen cooperativa y que explique al mundo la diferencia cooperativa, que se basa en nuestros Valores y Principios Cooperativos”.

Mensaje de la Alianza Cooperativa Internacional en el Día Internacional de la Cooperación, 76º Jornada Cooperativa Internacional, sábado 4 de Julio de 1998. Publicado en Cooperativismo en la Plata, Nº 3, Julio de 1998.

II – Investigación sobre Balance Social Cooperativo Integral

 

En noviembre de 1998 el Instituto Provincial de Acción Cooperativa IPAC de la Provincia de Buenos Aires, publica su Cuaderno 5 Serie Investigación, el cual se denomina “Balance Social Cooperativo Integral. Un modelo argentino basado en la identidad cooperativa”, en el cual se refleja el trabajo realizado por cuatro docentes de la Universidad Nacional de La Plata: Liliana Fernández Lorenzo, Norma Geba, Verónica Montes, y Rosa Schaposnik.

A nuestro entender, este trabajo, es una suerte de actualización a la nueva realidad en su metodología, (incluso se reformularon los principios cooperativos en 1995), de la obra ya comentada y que fuera realizada por Martinez y Bialakowsky en 1984, dado que la parte conceptual y filosófica de la temática es la misma.

En relación a su contenido, las autoras expresan: “Se denomina balance social cooperativo integral, porque combina información social y económica tanto para el área interna como externa de la cooperativa considerada como un todo. Consta de dos informes básicos: el balance social y el informe social interno, acompañados de información complementaria y fundamentos y pautas para su elaboración.

En ambos informes básicos, la información se agrupa de acuerdo a los principios cooperativos vigentes. Se considera cada principio por separado atendiendo a una necesidad metodológica, pero debe hacerse la salvedad que no son independientes unos de otros. Por ello las cooperativas no deben ser evaluadas en base a uno de ellos, sino por la manera en que adhieren a los mismos en su totalidad”

III – Investigación sobre El Diagnostico de Situación Social

 

La Dra. en Sociología Alicia Rovella y el Licenciado en Cooperativismo y Mutualismo Felipe Rodolfo Arella, realizaron un trabajo de investigación, al cual denominaron “El Diagnostico de Situación Social”. Una síntesis del mismo se publicó en el libro “Nueva Visión del Cooperativismo Argentino”, del cual extraemos los siguientes conceptos:  “Las organizaciones económicas y sociales vienen realizando, desde hace tiempo, evaluaciones del impacto que producen sus tomas de decisiones y las actividades derivadas de ellas tanto dentro de las mismas organizaciones como fuera de ellas.

Las cooperativas en cualquiera de sus ramos, y principalmente aquellas que prestan servicios, tienen que incorporar esta práctica evaluatoria analizando, al mismo tiempo, el cumplimiento de los principios de la cooperación y el mutualismo porque con ello se fortalece su identidad frente a las empresas de lucro.

¿Cuáles son las ventajas de realizar la evaluación social  en las cooperativas?

Podemos señalar las siguientes:

1)      Hacia lo interno de la institución:

a)      Contar con un nuevo elemento de conocimiento de las relaciones con los asociados, funcionarios y empleados de la cooperativa.

b)      Poder ponderar si las acciones realizadas se encuadran dentro de los principios del sistema cooperativo.

c)      Auscultar nuevas necesidades de sus asociados y terceros usuarios.

d)      Auscultar las necesidades de los empleados.

e)      Anticiparse a situaciones de conflictos internos y formación de subgrupos informales generadores de conflictos.

f)       Planificar teniendo en cuenta si la acción a realizar se encuadrará en alguno de los principios cooperativos.

g)      Atender las demandas concretas de la realidad como también las necesidades manifiestas de la economía interna de la cooperativa.

h)      Permite fijar la política de la cooperativa tanto hacia adentro como hacia fuera de la entidad.

2)      Hacia fuera de la cooperativa:

a)      Presentar a las autoridades de aplicación y a otros organismos oficiales un informe que consolide la identidad cooperativa de la institución.

b)      Demostrar a las autoridades fiscales que sus operaciones tienen carácter social y no lucrativo.

c)      Exponer ante la comunidad la labor que se realizó en beneficio de ella.

IV – Generación de un CD por parte de la ACI Américas

 

El equipo de trabajo que la Alianza Cooperativa Internacional de las América tiene, con sede en Puerto Rico, elaboró una metodología de trabajo para la realización del Balance Social Cooperativo, cuya información se incluía en un C.D. y promovió la realización de Seminarios para analizar la implementación del mismo.

Cabe mencionar que los profesionales de la ACI América, han reconocido el mérito del trabajo citado precedentemente en II, y mencionaron en los Seminarios realizados en nuestro país, que tuvieron muy en cuenta la metodología propuesta por las investigadoras de La Plata, en la elaboración de su propuesta.

En nuestro país se realizaron dos Seminarios, organizados por el Colegio de Graduados en Cooperativismo y Mutualismo CGCyM, para lo cual se trasladaron a Buenos Aires, los especialistas de la ACI. El primero de ellos se realizó en 1999, en la Universidad del Museo Social Argentino, coincidiendo con el Homenaje al 80° Aniversario del Primer Congreso Argentino de la Cooperación, y el segundo, en el año 2001, en la Universidad de Belgrano, el que se realizó en forma conjunta con un Congreso Forestal.

Las Universidades y el Balance Social Cooperativo y Mutual

 

Otro hecho importante que a nuestro entender esta ayudando a interpretar y difundir esta problemática, es que desde hace, por lo menos cinco años, dos Universidades tienen, dentro de sus contenidos académicos, el tema del Balance Social Cooperativo en las carreras de posgrado que dictan.

Una de ellas es la Universidad Nacional de Tres de Febrero, en el Posgrado en Economía Social, que dirige el Dr. Jorge Bragulat, y la otra es la Universidad de Belgrano en la Diplomatura Universitaria en Gestión y Desarrollo de Mutuales y Cooperativas, que dicta conjuntamente con el CGCyM.

Tercer Congreso Federal de la Economía Social

 

Dentro del marco del Tercer Congreso Federal de la Economía Social, organizado por el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social INAES, en el predio ferial de Costa Salguero de la Ciudad de Buenos Aires, el 23 de noviembre de 2006, el CGCyM, organizó un Seminario sobre Evaluación Social para Cooperativas y Mutuales.

El programa de actividades se desarrolló en dos partes. En la primera se realizaron exposiciones académicas reseñando la evolución que ha tenido en nuestro país este tema y la metodología actual para la realización del Balance Social Cooperativo y Mutual, y en la segunda parte se expusieron los casos de entidades que ya estaban realizando Balance Social.

Una de las exposiciones estuvo a cargo de Susana Sepertino y Juan Pubill, quienes tienen a su cargo la realización del Balance Social Cooperativo de Agricultores Federados Argentino AFA Sociedad Cooperativa Ltda. En el momento del Seminario ya habían realizado el primero, finalizado el 31 de octubre de 2005, y estaban trabajando sobre el segundo.

Explicando las variantes que habían realizado en la práctica, pues hay que tener en cuenta que Agricultores Federados Argentinos está formada por centros cooperativos primarios, por lo cual mucha gente cree que es una federación, pero en realidad es una entidad de primer grado.

Destacaron que con motivo de aprobarse la metodología de trabajo propuesta por los profesionales, lo primero fue determinar el grupo de trabajo que realizaría el Balance Social Cooperativo, el cual se encuentra integrado por jóvenes profesionales hijos de productores, miembros de los grupos de jóvenes, muchos de ellos becados por la cooperativa para la licenciatura y tecnicatura en administración de cooperativas y mutuales y que fueron tomados como empleados dentro de la institución.

Otra de las exposiciones estuvo a cargo de Liliana González y Juan Carlos San Bartolomé, quienes tienen a su cargo la realización de los Balances Sociales Cooperativos de COOPERAR (Confederación Cooperativa de la República Argentina) y FECOTEL (Federación de Cooperativas Telefónicas).

Destacaron que ya llevan realizados 36 Balances Sociales Cooperativos desde COOPERAR y FECOTEL y que esta tarea ayuda a consolidar una fuerte identidad cooperativa y asumir la defensa política del movimiento. Se intenta, en primer lugar, cuantificar lo cualitativo de la gestión cooperativa. Muchas veces decimos que los cooperativistas son buenos, entonces ¿cómo demostrar que son buenos? Cuantificando lo cualitativo.

A su vez, está orientada a visibilizar lo invisible de los servicios públicos. Existen muchísimos servicios que se brindan sin tener ingreso económico para la cooperativa, pero que significa un aporte para el asociado.

Por otra parte, permite mostrar el compromiso de la cooperativa con la comunidad; cuál es el impacto socio – económico de la cooperativa en su medio; que significa ser una herramienta de desarrollo local y la responsabilidad y la política social de la entidad.

Cabe mencionar que en este Seminario también expusieron su experiencia en la realización del Balance Social para la Asociación Mutual Protección Familiar, Celeste Mesa y María Fernanda Cigliano, el que realizan ininterrumpidamente desde el año 2001.

Graficación del cumplimiento del segundo principio cooperativo

 

A continuación se reproducen los cuadros y gráficos con los cuales se procura expresar el cumplimiento del segundo principio cooperativo, en lo referente a la participación de la Sindicatura con la finalidad de lograr satisfacer los objetivos del segundo principio cooperativo “Control democrático de los miembros”.

Esta reproducción se extrae del trabajo de investigación que hemos presentado en el V Encuentro de Pesquisadores Latino – Americanos de la Alianza Cooperativa Internacional, a realizarse del 6 al 8 de agosto de 2008 en la Universidad de San Paulo, en Riberato Preto, S P, Brasil, al cual denominamos “La Sindicatura y su importancia en el cumplimiento del segundo principio cooperativo en la legislación Argentina”.

 

Cabe destacar que este principio es esencial a este tipo de entidades, y surge como fundamental, de la definición adoptada por la ACI en el Congreso de Manchester (Inglaterra en 1995):“Una cooperativa es una asociación autónoma de personas que se han unido voluntariamente para hacer frente a sus necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales comunes por medio de una empresa de propiedad conjunta y democráticamente controlada.”

II.a. Participación y gestión democrática

Ejercicio actual

Ejercicio anterior

Cantidad Porcentaje (*) Cantidad Porcentaje (*)
II.a.1 Asistencia a asambleas (*) Porcentaje respecto al total de asociados en condiciones de asistir o su promedio
Asistentes a asamblea ordinaria % %
Promedio de asistentes a asambleas extraordinarias % %
II. a. 2 Hombres y Mujeres en el cargo de la Sindicatura
Hombres que ocupan la sindicatura % %
Mujeres que ocupan la sindicatura % %
Total de Cargos 100% 100%
II. a 3. Reuniones de la Sindicatura
Reuniones con asociados 60 55
Asociados Entrevistados 429 45.93% 376 41.77%
II.a.4 Hombres y mujeres en cargos del Consejo (*) Porcentaje respecto al total de cargos institucionales
Hombres que ocupan cargos del Consejo % %
Mujeres que ocupan cargos del Consejo % %
Total de cargos del Consejo 100 % 100 %
II.a.5 Hombres y mujeres en cargos jerárquicos (*) Porcentaje respecto al total de cargos jerárquicos
Hombres que ocupan cargos jerárquicos % %
Mujeres que ocupan cargos jerárquicos % %
Total de cargos jerárquicos 100 % 100 %
II.b. Información
II.b.1 Inversión en información (*) Porcentaje respecto al total invertido en información
Información directa destinada a los asociados $ % $ %
Información directa destinada a los trabajadores
Información destinada al público en general $ % $ %
Total invertido en información $ 100 % $ 100 %

Nota: A través de este gráfico se expresan, en  porcentajes,  los temas tratados por la Sindicatura en las reuniones efectuadas con los asociados.

Reuniones de la Sindicatura

con  los asociados durante el ejercicio social

Mes del año

Cantidad de

reuniones

Asociados

entrevistados

Enero

2

12

Febrero

4

23

Marzo

5

38

Abril

8

64

Mayo

8

72

Junio

6

25

Julio

2

14

Agosto

4

23

Setiembre

5

33

Octubre

7

48

Noviembre

4

35

Diciembre

5

42

Totales

60.-

429.-

Nota: Esta información fue extraída del libro Informes de la Sindicatura.

A lo largo del año se realizaron 60 reuniones con asociados, en las cuales se atendieron a 429 asociados, con un promedio de 7,15 por reunión.

Cabe destacar que la cooperativa tiene un padrón de 934 asociados.

 

 

El caso de la Cooperativa Telefónica de Merlo (San Luis)

A continuación reproducimos cuadros y gráficos con los cuales se expresaron distintas situaciones del trabajo realizado en la elaboración del primer  Balance Social de la Cooperativa Telefónica de Merlo, en la provincia de San Luis.

Los temas presentados, están referidos a;

-            Análisis final de la aplicación de los principios.

-            Cuadro comparativo de la opinión de los encuestados sobre los 6 Servicios principales que brinda la cooperativa.

-            Valor Agregado Cooperativo V.A.C.

Análisis final de la aplicación de los principios


En el siguiente grafico mostramos el análisis final del trabajo que hemos realizado en cada uno de los principios cooperativos. Este grafico permite considerar el conjunto de los siete principios. Ya lo señalaba Ian Mac Pherson en

el preámbulo a la declaración de la ACI sobre la identidad cooperativa: “Las cooperativas no deben juzgarse sobre la base de un solo principio; por el contrario deben evaluarse de acuerdo con lo bien que observan los principios como un todo”. El grafico es muy sencillo de interpretar cuanto mas se aleja del centro mejor situación refleja en uno de los ejes. Lo óptimo seria un circulo lo mas extenso posible.

Se han evaluado la aplicación a los principios por parte de la cooperativa en una escala de 1 a 10 y ha arrojado la siguiente información.

El grafico señala que la cooperativa ha cumplido en un alto porcentaje los objetivos planteados en cada uno de los principios en el I- II-III- IV y VII principio con resultados 9 en cada uno de ellos. La cooperativa muestra un gran desarrollo administrativo y social incorporando progresivamente nuevos servicios y perfeccionando la tecnología de la misma.

Estos resultados son gracias al trabajo arduo del consejo de administración que semana tras semana se reune para analizar dicho desarrollo.

El rango de 8 punto del principio VI se estableció como consecuencia de la cantidad de servicios que esta prestando  la cooperativa a sus asociados y a otras entidades de primer y segundo grado.

En cuanto al puntaje 7 del principio V se logró valorando el trabajo de

difusión de principios cooperativos, al sostenimiento del canal de cable,  el

aporte al fondo de educacion cooperativa ley 23927, y la decisión de realizar

el presente Balance Social Cooperativo.

En los principios en donde la cooperativa ha tenido menos actuación, se

debería trabajar en el planteamiento de objetivos claros para el desarrollo de

los mismos.

 

Cuadro comparativo de la opinión de los encuestados

sobre los 6 Servicios principales

 

 

Servicio   /  Calificación

Muy Bueno

Bueno

Regular

Malo

Total

Telefonía

29 %

59 %

12 %

100 %

Internet

6 %

32 %

30 %

32 %

100 %

Gas Envasado

31 %

58 %

11 %

100 %

GNC – Estación de Servicio

67 %

28 %

4 %

1 %

100 %

Sepelio

69 %

23 %

8 %

100 %

T.V. por Cable

7 %

48 %

30 %

15 %

100 %

Total

209.-

248.-

95.-

48.-

Promedio

34,83 %

41,33 %

15,83 %

8 %

Para la confección de este cuadro se consolidaron los resultados obtenidos en los 6 servicios que ya se vienen desarrollando normalmente, excluyéndose Turismo, por ser de reciente implementación.

Es importante destacar que en conjunto casi el 77 % de los encuestados, calificaron como Muy Bueno o Bueno la satisfacción por las prestaciones brindadas por la cooperativa en su conjunto, mientras un 15, 83 % lo calificó de regular.

VALOR AGREGADO COOPERATIVO (VAC)

El presente balance social quiere mostrar la labor de la cooperativa a favor de la comunidad, haciéndola participar de una manera activa en la economia de la misma.

El Valor Agregado Cooperativo muestra los importes cobrados por la cooperativa,  comparados con los importes promedios del mercado. La diferencia de ambos multiplicada por la cantidad de usuarios del servicio y por los doce meses del año arrojan el VAC que es el importe que los usuarios se ahorran en un año al contratar los servicios con la cooperativa.

Servicio

Usuarios

Abono de la cooperativa

Promedio de abono en el mercado

Valor Agregado cooperativo por usuario

Valor Agregado Cooperativo total

Teléfono Asociados

3245

4,61

30,00

304,68

988.686,60

Sepelio

712

6,00

12,00

72,00

51.264,00

Cable

3640

33,00

50,00

204,00

742.560,00

Gas Envasado*

1500

5% menor

121,60

15.202.93*

GNC**

900

0,40% menor

86,05

77.444,75

TOTAL V.A.C.

1.875.158,28

*El costo del gas envasado es 5% menor a los que brindan las diferentes empresas de la Villa de Merlo. Esto representa para los usuarios del servicio un ahorro de 121,6 pesos al año. Garrafa de 10 Kg. $22.-, 15kg $33.-, 45Kg. 110.-.

**El calculo de este VAC se computa del 0.40% de los ingresos y los costos de los beneficios otorgados a los usuarios de este  servicio que consiste en la entrega de premios y/o nuevas cargas de GNC sin costo para los usuarios.

 

El  IARSE y la Responsabilidad Social Cooperativa

En mayo de 2007 el IARSE (Instituto Argentino de Responsabilidad Social Empresaria), ha publicado una Herramienta de Autoevaluación y Planeamiento denominada “Indicadores de Responsabilidad Social para Cooperativas de Usuarios”, con el apoyo de FECESCOR (Federación de Cooperativas Eléctricas y de Obras y Servicios Públicos de la Provincia de Córdoba) y del INAES (Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social), en el cual se relacionan los siete principios del cooperativismo con las siete dimensiones de la Responsabilidad Social

Los siete principios del cooperativismo

Las siete dimensiones de la

Responsabilidad Social

I – Membresía abierta y voluntaria I – Valores, transparencia ygobernabilidad cooperativa
II – Control democrático de los miembros II – Público interno
III – La participación económica de losmiembros. III – Medio ambiente
IV – Autonomía e independencia IV – Proveedores
V – Educación, entrenamiento eInformación V – Usuarios / asociados
VI – Cooperación entre cooperativas VI – Comunidad
VII – Compromiso con la comunidad VII – Gobierno y sociedad
Fuente: Alianza Cooperativa Internacionalde las Américas (ACI-Américas) Fuente: Indicadores de RSE ETHOS IARSE

 

Ventajas de una gestión con Responsabilidad Social:

 

-          Construcción de un entorno social, cultural, económico y ambiental, más favorable al desarrollo local y global

-          Incremento del protagonismo, el liderazgo y la incidencia de las empresas de la economía social en la construcción de una sociedad inclusiva, en el marco de un modelo de desarrollo sustentable.

-          Mejora de la calidad y la competitividad de los bienes generados desde la economía social.

-          Entorno favorable para un mayor desarrollo económico, basado en el aumento de la equidad de acceso a oportunidades.

El IARSE entiende a la Responsabilidad Social como la forma de gestión que se define por la relación ética y transparente de la organización con todos los públicos con los que se relaciona y por el establecimiento de metas compatibles con el desarrollo sustentable de la sociedad, preservando los recursos ambientales y culturales  para las generaciones futuras, respetando la diversidad y promoviendo la reducción de las desigualdades sociales (Instituto ETHOS, 2006).

En el caso de las empresas cooperativas de usuarios/asociados, el concepto de Responsabilidad Social permite profundizar un estilo de gestión que posibilita renovar su compromiso con la comunidad, con su entorno y sus públicos de interés. En este sentido, es preciso tener en cuenta que encarar una Responsabilidad Social conlleva profundizar la propia naturaleza solidaria de las empresas cooperativas, entendiendo a los siete principios del cooperativismo en un sentido amplio y en absoluta relación con las siete dimensiones que dan forma a la Responsabilidad Social.

Asimismo, la correcta aplicación de los indicadores aquí presentados requiere de algunas especificaciones conceptuales:

  • La Responsabilidad Social constituye una estrategia integral de gestión, relacionada a la manera en que la cooperativa presta sus servicios y genera sus ingresos; mientras que  la filantropía hace referencia al uso comunitario que se hace de esos ingresos.
  • La Responsabilidad Social refiere a un concepto y una práctica que adquiere significado en tanto se aplica con otros (usuarios/asociados, empleados, comunidad, organizaciones promotoras, instituciones de la sociedad civil, gobierno, proveedores, etc.).

La Responsabilidad Social de las Cooperativas es, entonces:

Un estilo de gestión, que basado en la fortaleza de los principios del cooperativismo, refuerza su compromiso con la democracia, la transparencia, el cuidado de la gente y del ambiente; atravesando toda la cadena de valor y aportando a la construcción de un nuevo modelo de gobierno y sociedad.

1º Adopte valores y trabaje con transparencia

Las conductas y decisiones cotidianas son el resultado de los valores y principios que la cooperativa asume.

Ser socialmente responsable es atender a las expectativas  sociales, con transparencia, manteniendo la coherencia entre el discurso y la práctica. Este compromiso promueve y facilita una comunicación transparente y efectiva entre la  cooperativa y los diferentes públicos con los que se relaciona.

2º Valore al personal de la cooperativa

Las organizaciones que valoran a su personal se valoran a sí mismas. Una cooperativa socialmente responsable realiza acciones que van más allá del respeto a los derechos laborales.

3º Aporte siempre más al medio ambiente

Desarrollar una gestión basada en la responsabilidad ambiental significa la mejora de las condiciones de vida de la sociedad en su conjunto. Las empresas, tanto privadas como de la economía social, dependen, en gran medida, de insumos del medio ambiente para realizar sus actividades. Es parte de la responsabilidad evitar el desperdicio de tales insumos: agua, energía y materias primas en general.

Un tratamiento adecuado de la basura, la reducción de los niveles de ruido generados o el fomento de la economía en el uso de la energía, no son solamente formas de reducir el impacto ambiental: iniciativas como estas mejoran las relaciones de la cooperativa con la comunidad.

4º Apoye siempre a los proveedores

Toda organización socialmente responsable debe establecer un diálogo con sus proveedores, siendo transparente en sus acciones, cumpliendo los contratos establecidos, contribuyendo a su desarrollo e incentivando a los proveedores  para que también asuman compromisos de responsabilidad social. Es importante, asimismo, divulgar los valores de la cooperativa entre todos los componentes de la cadena de proveedores, empresas asociadas y servicios tercerizados.

5º Proteja e involucre a usuarios/asociados

El desarrollo de relaciones responsables entre la cooperativa y sus usuarios/asociados debe convertirse en uno de los ejes centrales de los programas de Responsabilidad Social; pues no solo implica un trato adecuado de los usuarios de tantos clientes, sino también como propietarios de la cooperativa.

Desarrollar productos y servicios confiables en términos de calidad y seguridad, proveer instrucciones de uso, informar sobre sus riesgos potenciales y eliminar daños a la salud son acciones de vital importancia, pues es preciso tener en cuenta que la cooperativa produce cultura e influye en el comportamiento de todos los públicos de interés. Una organización socialmente responsable ofrece calidad, no solamente sobre el proceso de venta, sino en toda su rutina de trabajo. Forma parte de la razón social promover acciones que mejoren la credibilidad, la eficiencia y la seguridad de sus productos y servicios.

6º Promueva a su comunidad

La relación entre la cooperativa y la comunidad en la que se encuentra inserta es uno de los principales ejemplos de la puesta en práctica de los valores con los cuales esta comprometida. El respeto a las costumbres y a la cultura local, la colaboración en proyectos educativos, el apoyo a ONG´s u organizaciones comunitarias, la asistencia financiera y técnica  a la gestión de instituciones sociales y la divulgación de los principios de su emprendimiento a las personas de su entorno, son algunas de las acciones que demuestran el valor que la cooperativa brinda a la comunidad.

La participación dinámica y respetuosa con los grupos representativos locales en la búsqueda de soluciones conjuntas a los problemas comunitarios, hará de la cooperativa un socio estratégico de la comunidad, reconocido y respetado por todos.

7º Comprométase con el bien común

La relación ética con el poder público, así como el cumplimiento de las leyes, forman parte de la gestión de una organización socialmente responsable. Ser ético, en este caso significa cumplir las obligaciones de recaudación de impuestos y tributos, comprometerse formalmente con el combate a la corrupción, contribuir con el diseño de las políticas públicas, etc.; participando activamente en el desarrollo de la región.

Conclusión

La Responsabilidad Social Empresaria RSE para las empresas que no actúan dentro de la economía social, es un concepto aún en construcción. Si bien está claro el objetivo que se persigue, no se halla resuelto la temática sobre la cual evaluar y profundizar, para poder fijar pautas sobre las cuales trabajar. En estas empresas la RSE se la toma como una cuestión de imagen y marketing, centrada en sus propios intereses.

Hay una diferencia ideológica de las empresas por su naturaleza. En las empresas lucrativas no se deja de maximizar las ganancias, en cambio en las cooperativas, se busca la satisfacción de las necesidades de sus asociados, independientemente del lucro.

Si bien el trabajo elaborado por el IARSE en relación a esta temática, aplicada a las Cooperativas de Usuarios, ha  procurado encarar este tema, el mismo a nuestro entender ha resuelto, con bastante certeza, los temas, que podríamos considerar  externos de las cooperativas, pero no contempla toda la problemática, que es fundamental en estas entidades, como es el control democrático de los miembros, por citar el más evidente.

El cuadro que se ha elaborado, en el cual se comparan “Los siete principios cooperativos” con los “Las siete dimensiones de la Responsabilidad Social” son una clara evidencia, de que las similitudes entre ambas son escasas y más bien se transparentan las enormes diferencias entre unos y otros.

Si bien existen opiniones, de que no era necesario establecer el séptimo principio cooperativo, pues en su esencia las cooperativas se preocupan por la comunidad, no cabe duda que los resultados obtenidos, justifican plenamente esta decisión de la ACI, no solo por la función educativa que el mismo ha cumplido para muchos cooperativistas, sino también porque ha servido como motivador de realizaciones orientadas con este fin, y en lo especifico de nuestra temática, es un punto más a analizar en la realización del Balance Social Cooperativo.

No cabe duda que la Alianza Cooperativa Internacional se ha  preocupado, por el hecho de resaltar que las cooperativas vienen realizando desde hace muchos años, esto que se ha puesto tan de moda, como es la Responsabilidad Social Empresaria, y por lo tanto ha dedicado la declaración anual por el “Día Internacional de las Cooperativas” del año 2007 a este tema, resaltando determinados hechos trascendentes.

Consideramos que el Balance Social Cooperativo incluye en su esencia la Responsabilidad Social Empresaria, y todo lo que se pueda profundizar sobre esta temática es bienvenida, pero no creemos que la Responsabilidad Social Cooperativa reemplace al Balance Social Cooperativo, sino que puede enriquecerlo o complementarlo, por lo menos en la forma que ha logrado su desarrollo en la República Argentina.

Buenos Aires, junio de 2008.

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SALMINIS Javier Alejandro “Significados, alcances y perspectivas del sector de la economía social (Primer Encuentro FORO FEDERAL de Investigadores y Docentes)

2jul/100

“El Balance Social Cooperativo y la Responsabilidad Social Empresaria Similitudes y diferencias fundamentales”

“El Balance Social Cooperativo y la Responsabilidad Social Empresaria Similitudes y diferencias fundamentales”

Autor: Hugo Horacio Iacovino (x)

(x) Licenciado en Cooperativismo y Mutualismo por la Universidad del Museo Social Argentino.

Posgrado en Economía Social por la Universidad Nacional de Tres de Febrero.

Buenos Aires, agosto de 2007.

 

INTRODUCCIÓN

Con la finalidad de clarificar nuestra postura sobre esta temática, se ha divido el presente trabajo en los siguientes capítulos:

 

-          Las cooperativas y la Economía Social

-          El  Balance Social y la legislación

-          Las empresas y la responsabilidad social

-          El séptimo principio cooperativo y la preocupación por la comunidad

-          La Alianza Cooperativa Internacional y la Responsabilidad Social Empresaria

-          Antecedentes del Balance Social Cooperativo

-          El Balance Social Cooperativo en la actualidad

-          Conclusión final

El tema de la Responsabilidad Social Empresaria RSE, en los últimos años, se ha convertido en algo de fundamental importancia para todas las empresas del mundo desarrollado y de los que están en camino hacia ese estado.

En nuestro país existe una entidad que se especializa en esta temática, que es el Instituto Argentino de Responsabilidad Social Empresaria IARSE, que posee un sitio web con innumerables ejemplos de empresas que realizan, los que se ha dado en llamar Acción RSE.

El criterio que está prevaleciendo, es que se está asistiendo a la construcción de un concepto que validará la permanencia de las empresas que lo adopten y que las diferenciará de las que no lo hagan; la Responsabilidad Social Empresaria.

Sin embargo,  debemos distinguir entre las actividades que realizan estas empresas, a las que podríamos denominar “con fines de lucro”, que la realizada por la empresas de la economía social, y en especial las Cooperativas de Servicio Público.

Procuraremos, en las próximas páginas, establecer esa diferencia y clarificar el tema del Balance Social Cooperativo, vinculado a la Responsabilidad Social Empresaria, dado que este concepto ya se encuentra inserto en la naturaleza de las cooperativas y de manera explicita en el cumplimiento del séptimo principio cooperativo.

 

 

Las cooperativas y la Economía Social

 

 

Las raíces ideológicas de la economía social se reconocen en Owen, Saint – Simón, Fourier, Proudhon y Bouchez, entre otros, es decir, los precursores del socialismo utópico y asociacionista y del anarquismo, y hacedores a la vez del cooperativismo y mutualismo, movimientos esenciales en la construcción de la sociedad moderna.

Pero el concepto de economía social,  de manera explicita, comenzó a ser utilizado a fines del primer tercio del siglo XIX en Francia, donde alcanzo significancia por la obra de varios tratadistas y porque prácticamente no tiene equivalente en la mayoría de las demás lenguas, o bien no se refiere al mismo objeto que en francés.

La formula resurge a partir de la crisis de los inicios de 1970, por un lado como reacción ante las carencias del capitalismo y de la gestión publica en la nueva era, y por el otro  relacionada con el anhelo de ruptura y desconfianza respecto a los valores dominantes, para impulsar una descentralización y adaptación de la producción, mediante la potenciación de los niveles locales y el desarrollo de tecnologías intermedias y nuevas formas de trabajo (Martínez, 1990). Pero, de acuerdo con Monzón (1992) no se orienta hacia la sustitución del sistema capitalista, ni se considera que sea un subproducto de este, pues emerge como una institución más del sistema.

 

En su obra “Camino a la Economía Social”, Blas José Castelli transcribe algunas definiciones sobre economía social, de las cuales rescatamos las siguientes:

Según el Dr. Rubén A. Mason “Las entidades de la Economía Social son verdaderas empresas testigos en el mercado, porque constituyen campanas de cristal que permiten tanto a la sociedad como al Estado tomar contacto con la verdad económica”

El doctor Apolinar Edgardo García, en su libro “Principio de la Economía Moderna” (editorial Troquel, sexta edición, Buenos Aires), dice que la economía social estudia las relaciones voluntarias de los hombres entre si, con el fin de mejorar su bienestar, en este caso se propone el logro de los mejores medios para alcanzar dicho objetivo”

Asimismo el profesor Julio Olivera en el diccionario de Economía y Cooperativismo (ediciones Cogtal, Buenos Aires, 1970), escribe que según Charles Gide la economía social “estudia sobre todo las relaciones voluntarias que los hombres crean en ellos bajo la forma de asociaciones, legislaciones e instituciones cualesquiera para mejorar sus condiciones. En este aspecto tiene el carácter de ciencia moral que busca lo que debe ser y el carácter del arte que busca lo que debe hacerse”

Por su parte,  Castelli expresa: “El proyecto básico de la economía social se cofunde y se asimila con los que imperan en los sistemas mutualista, sindicalista y cooperativista, que han sido concebidos bajo un signo de hidalguía con el fin preclaro de sentar los basamentos de una estimable doctrina. Los resumimos así:

Primacía de la persona humana

 

No subordinación al Estado. Ni subordinación al dinero. La persona humana, creada a imagen de Dios, emerge por encima de ambas cosas.

Esta primacía es también la base de una autentica democracia no declamada sino sinceramente practicada, que posibilite a los pueblos organizarse pacíficamente en plena igualdad y libertad.

Avance Social

 

Se origina por la libre determinación de los hombres en las instituciones solidarias. El progreso se alcanza mediante la educación y la capacitación, con oportunidades para todos, sin discriminaciones.

Economía

 

En las agudas crisis sociales que venimos padeciendo, no existe problema que requiera tanta urgencia en resolver a corto plazo como el económico. Lamentablemente muchas de las soluciones que se aplican generan desocupación. Este es el principal flagelo que se padece.

La liberación económica es condición y antecedente valido de la liberación espiritual.

Capacitación

 

La nueva filosofía de la capacitación, (profesional, técnica, administrativa, artesanal, de especialización) no debe tender a la elevación de unos pocos, mientras se estancan, por no tener oportunidad, las mayorías.

 

Participación

 

Participar en una asociación mutual, sindical, cooperativa, haciéndola progresar, es el primer paso para cimentar una sociedad mas equilibrada. Trabajar en tales instituciones conduce a enfrentar con armas honestas cualquier método  aberrante hacia la figura del ser humano.

En las organizaciones solidarias el hombre encuentra el aliciente que le posibilita cambiar actitudes, y decidirse a mejorar sus hábitos para estar insertado en la sociedad con buenas posibilidades de progreso”.

 

Manuel Mariños en su artículo La economía social y solidaria como ámbito empresarial (Revista de la Cooperación Internacional Volumen 35 N° 2 Año 2002), expresa: “Las empresas de economía social, en cuanto a sus procesos de producción, han de tener un comportamiento homogéneo con el de las restantes empresas del mismo sector.

Como empresas que actúan en el mercado, se orientan a maximizar sus beneficios y a disminuir sus costos, razón por la que no debe identificarse la economía social con empresas de cuya actividad no se producen beneficios.

Las empresas de economía social requieren de capital (propio y externo) para financiar su proceso productivo, y en esto tampoco se distinguen de las empresas que no están dentro de la economía social

Entonces se hace necesario definir cuales son las características que distinguen y delimitan de las empresas del sector social de la economía del resto del sector empresarial privado. Esta distinción debe buscarse en su comportamiento en cuanto a como se distribuyen los resultados generados y con relación a sus procesos para la toma de decisiones. En estos aspectos las características que identifican a las empresas de la economía social son:

- La distribución de los beneficios no esta ligada en forma directa con la posesión o aportes de capital sino en función de la mayor o menor actividad que se mantenga con la empresa

- La toma de decisiones esta vinculada directamente con los asociados y no con el capital, a través de una persona un voto.

A partir de lo expuesto, Barea define la economía social de la siguiente forma:

“Como aquella que comprende empresas que actúan en el mercado con la finalidad de producir bienes y servicios, asegurar o financiar, pero cuya distribución de beneficio y la toma de decisiones no están ligadas directamente con el capital aportado por cada socio: el peso y la toma de decisiones es igual para todos los socios y no en función del capital aportado por cada uno de ellos”.

Consideramos importante destacar la decisión tomada en el año 1989, el mismo que se derribó el Muro de Berlín, por la Unión Europea, como es la de establecer una  posición clara y precisa sobre esta problemática.

“Una empresa pertenece a la economía social si su actividad productiva se basa en técnicas de organización específicas. Estas técnicas se fundamentan en los principios de solidaridad y participación, sean estos productores, usuarios o consumidores, así como en los valores de autonomía y de ciudadanía. En general estas empresas adoptan la forma jurídica de cooperativa, mutual o asociación”.

Comisión de la Comunidad Europea (1989)

Para finalizar este capítulo, vale pena no perder la concepción, de que las cooperativas, más allá de pertenecer a la Economía Social, deben competir, en muchas situaciones con las otras empresas, y por eso rescatamos las expresiones de Rubén A. Masón en La experiencia cooperativa y el rol de sus empresas: “ Desde hace mas de tres décadas venimos catalogando a la cooperativa como una empresa diferente, expresión con la que hemos querido unir dos conceptos: uno, que la cooperativa es una empresa y por lo tanto debe ser eficientemente administrada como tal; el otro, que no es una empresa como las demás, lo que implica la necesidad de afrontar su gestión de un modo distinto.

Las cooperativas son entes formados por quienes, experimentando una necesidad o aspiración de índole económica, social o cultural, han decidido satisfacerla mediante la conjunción solidaria de sus propios esfuerzos en el seno de una empresa democráticamente controlada por ellos mismos.

Y es en esa condición de empresas constituidas y administradas por sus propios usuarios, singularidad en la que radica su diferencia, donde las cooperativas pueden encontrar la “ventaja competitiva” que tan afanosamente buscan todos los protagonistas del mercado.

La participación efectiva de sus asociados representa, pues, el arma mas poderosa que tienen hoy en día las empresas cooperativas para asegurar su supervivencia en este marco de “economía salvaje”, para calificarlo con los términos utilizados por el propio Papa Juan Pablo II.

No obstante abordar el camino de una democracia cada vez mas participativa no las eximirá de librar la “batalla de los costos”, porque nadie puede sobrevivir en un mercado globalizado y abierto si sus costos no le permiten operar con precios relativamente similares a los de sus competidores”.

El Balance Social y la legislación

El Capítulo VI de la Ley N° 25.877, está dedicado al Balance Social;

Las empresas que ocupen a más de TRESCIENTOS (300) trabajadores deberán elaborar, anualmente, un balance social que recoja información sistematizada relativa a condiciones de trabajo y empleo, costo laboral y prestaciones sociales a cargo de la empresa. Este documento será girado por la empresa al sindicato con personería gremial, signatario de la convención colectiva de trabajo que le sea aplicable, dentro de los TREINTA (30) días de elaborado. Una copia del balance será depositada en el MINISTERIO DE TRABAJO EMPLEO Y SEGURIDAD SOCIAL, la que será considerada estrictamente confidencial.

Las empresas que empleen trabajadores distribuidos en varios establecimientos, deberán elaborar un balance social único, si la convención colectiva aplicable fuese de actividad o se aplicare un único convenio colectivo de empresa. Para el caso de que la misma empresa sea suscriptora de más de un convenio colectivo de trabajo, deberá elaborar un balance social en cada caso, cualquiera sea el número de trabajadores comprendidos (artículo 25).

El balance social incluirá la información que seguidamente se indica, la que podrá ser ampliada por la reglamentación tomando en cuenta, entre otras consideraciones, las actividades de que se trate:

a) Balance general anual, cuenta de ganancias y pérdidas, notas complementarias, cuadros anexos y memoria del ejercicio.

b) Estado y evolución económica y financiera de la empresa y del mercado en que actúa.

c) Incidencia del costo laboral.

d) Evolución de la masa salarial promedio. Su distribución según niveles y categorías.

e) Evolución de la dotación del personal y distribución del tiempo de trabajo.

f) Rotación del personal por edad y sexo.

g) Capacitación.

h) Personal efectivizado.

i) Régimen de pasantías y prácticas rentadas.

j) Estadísticas sobre accidentes de trabajo y enfermedades inculpables.

k) Tercerizaciones y subcontrataciones efectuadas.

l) Programas de innovación tecnológica y organizacional que impacten sobre la plantilla de personal o puedan involucrar modificación de condiciones de trabajo (artículo 26).

El primer balance social de cada empresa o establecimiento corresponderá al año siguiente al que se registre la cantidad mínima de trabajadores legalmente exigida (articulo 27).

Cabe destacar que la Ley N° 25.250, promulgada el 29 de mayo de 2000, ya incluía, en su artículo 18 esta obligación, aunque sin tantas precisiones sobre las formalidades a cumplir, y se refería a las empresas que ocuparán a más de 500 trabajadores.

Evidentemente sería de mucha importancia que esta norma se cumpla, brindaría una valiosa información, como para tener un mayor conocimiento de la empresa, pero lamentablemente son muy pocas las empresas que están cumpliendo con la misma, y tampoco se conocen sanciones aplicadas por este incumplimiento.

Según Dante Cracogna, en “El Balance Social de la Empresa”, En Francia ha prevalecido la concepción del balance social referido exclusivamente a la situación de los trabajadores, al punto que la ley 12 de 1977, y a partir de 1978, impuso el balance social, con carácter obligatorio, a las empresas con más de 750 trabajadores. Ello evidencia como preocupación del legislador la referida a las empresas con gran número de trabajadores. Un paso más avanzado se dará desde 1981, en el que el balance social será obligatorio para todas las empresas con más de 300 empleados.

La ley exige informar sobre siete rubros básicos:

1)      Empleo

2)      Remuneraciones

3)      Higiene y seguridad

4)      Otras condiciones de trabajo

5)      Capacitación

6)      Relaciones laborales

7)      Condiciones de vida del trabajador y su familia, en tanto esas condiciones dependan de la empresa

Estos rubros se descomponen en una serie de ítems y subítems, muy completos y detallados referidos (cada uno de ellos) al año en examen y a los dos inmediatos anteriores. Por ejemplo, la información acerca del rubro empleo está descompuesto en ocho ítems; dotación, trabajadores exteriores, contratados, egresos, promoción, huelgas, trabajadores inhabilitados y ausentismo. Dentro de cada uno de ellos existe una serie de subitems que, en total, suman treinta y siete.

Las empresas y la responsabilidad social

A continuación trascribimos un extracto de un artículo de Philip Rudolph, publicado en el Diario La Voz del Interior;

 

-¿Por qué es necesaria la RSE, por ética o marketing?

 

-          Las empresas necesitan el consentimiento de sus grupos de interés para desarrollar sus negocios; el éxito depende de la sociedad. Hasta hace poco las empresas no tenían que preguntarse por otra cosa que darles resultados a sus accionistas, pero ahora se amplia el grupo de interés, que son todos los sectores afectados por la actividad empresarial. Estos grupos de interés están afectando la forma en que una empresa se piensa, se percibe, se organiza. En este grupo de interés entran los empleados, los clientes, los vecinos de la empresa, las ONG, las organizaciones reguladoras, entre otros. Todos ellos pueden tener un impacto positivo o negativo en la actividad de la empresa. El motivo principal por el cual las empresas deben preocuparse por la RSE es para renovar su permiso y legitimación de los grupos de interés para seguir haciendo sus negocios. Los grupos de interés están teniendo cada vez mayor influencia en el éxito o no de las empresas.

 

-Mucha gente ve a las empresas como un adversario. ¿A que se debe este divorcio entre sociedad y empresas?

-          Son diferentes instancias en una evolución similar entre las empresas y los grupos de interés. Hace 10 años los grupos de interés y las empresas en Estados Unidos también estaban en una actitud de confrontación.

-Hay una idea instalada de que si una compañía grande trabaja socialmente es porque  por otro lado gana el doble.

-          Las empresas no pueden mantener una imagen de algo que no son. Nunca como hoy ha sido tan asequible la información. Internet hace que sea muy fácil ver que están haciendo las empresas. Por eso un maquillaje no servirá a largo plazo. Creo que muchas empresas están auténticamente desarrollando políticas de RSE. Hoy es más fácil para los grupos de interés descubrir quien hace lo que dice y quien usa solo maquillaje.

-¿Es más fácil para una Pyme trabajar en RSE o para una gran empresa?

-          Cada una tiene sus pros y sus contras. Las empresas grandes tienen más recursos,  pero las más chicas son más flexibles.

-¿Cómo están las empresas argentinas en este campo?

-          Conocí varias y encontré una actitud sincera y hasta apasionada para desarrollar la RSE. Creo que hay un futuro positivo para las prácticas de empresas responsables. Los jóvenes me han dado buenas expectativas.

Bernardo Kosacoff escribió un interesante trabajo sobre “Empresas, Estado y Sociedad. Una oportunidad para el diálogo”, el cual fue publicado por la Revista Tercer Sector en un suplemento sobre Responsabilidad Social Empresaria. A continuación trascribimos los conceptos fundamentales del mismo:

“La Responsabilidad Social Empresaria (RSE) se ha convertido en los últimos años en un tema importante para todas las empresas del mundo. Desde las grandes compañías, que han creado sus propios departamentos de RSE y han comenzado a presentar reportes sobre lo actuado en la materia, hasta las Pyme que ya comienzan a incorporar criterios de RSE en su accionar, todo el mundo de los negocios reconoce que en los mercados actuales las operaciones deben ser llevadas adelante con algún grado de consideración ya no solo por la opinión de sus shareholders sino también, y de manera más creciente e importante, de sus stakeholders.

Esto se deriva del reconocimiento de que la empresa no es una parte aislada de la sociedad. Sus acciones repercuten en esta última, así como las aventuras y desventuras de la sociedad repercuten en la empresa. En este sentido, los criterios de RSE en el manejo de los negocios brindan mayor oportunidades a la hora de gestionar los riesgos y externalidades negativas.

Las empresas precisan de un anclaje territorial para sus operaciones, por lo que la relación con los stakeholders es inmediata y directa. Este anclaje es muy importante a la hora de pensar acciones de RSE, puesto que estas no deben de ningún modo confundirse con la actividad del Estado. La naturaleza de la empresa es la gestión y obtención de beneficios privados. El estado es el único actor democráticamente legitimado para gestionar lo público.

Sin embargo, la actividad de la empresa, al actuar en el espacio publico con intereses privados, debe en todo momento actuar responsablemente, alentando el dialogo tanto con la sociedad como con el actor que la representa en su conjunto mas allá de las particularidades, el Estado.

Argentina no es ajena a la crisis de legitimidad de las instituciones, que ha tocado también al sector privado, produciéndose una desvalorización del rol de la empresa como agente de desarrollo.

Es necesario que la sociedad, a través de los actores que la representan en sus particularidades (organizaciones de la sociedad civil, sindicatos, etc.), el estado, y las empresas comiencen a trabajar de manera conjunta a través del dialogo constructivo. Las acciones de dialogo y construcción ciudadana. La empresa vuelve a recuperar su papel en el desarrollo sostenible de la sociedad a través de estas acciones que implican fundamentalmente el reconocimiento por parte de estas del no aislamiento, y por parte del resto de los actores sociales, de la importancia de la actividad empresarial como motor de la generación de valor.

Iniciativas como el Pacto Global de las Naciones Unidas, a través de su plataforma de aprendizaje y dialogo global basada en valores universales que emanan de las declaraciones y convenciones aprobadas por la Asamblea General, son canales a través de los cuales se puede recuperar la cultura del dialogo y acción conjunta, para que lo que se puede llegar a ver como superposición de acciones sea definitivamente un trabajo en red en pos de una economía global mas justa e inclusiva”.

Resulta interesante comparar las expresiones vertidas precedentemente con las expresadas en la publicación CIRIEC-España, Revista de Economía Pública, Social y Cooperativa, nº 53, noviembre 2005, que se trascriben a continuación;

 

La Responsabilidad Social de las Empresas, o un nuevo concepto de empresa. Marcos de Castro Sanz, Presidente de CEPES (Confederación Empresarial Española de la Economía Social)
La responsabilidad social de las empresas es un concepto sobre el que cada vez se habla más, se escribe más y se realizan constantes actos divulgativos… ¿Cuál es la razón? ¿Por qué ahora? Las empresas nunca avalaron de esto? ¿Es que se impone una moda?… Son preguntas que se plantea el autor para averiguar las razones por las que surge. Parece existir una ley sociológica por la que la expresión de valores sociales, y su explicitación verbal, es inversamente proporcional a su implantación e interiorización social. Es decir, cuanto más se habla de lo que hay que hacer expresa que eso no se hace. No tendría sentido reforzar en el discurso comportamientos perfectamente asumidos por todos los ciudadanos
Cuando se refuerzan comportamientos determinados (por ejemplo, en las normas de tráfico) parece que lo que se está diciendo es que es preciso asumirlos pues su nivel de realización es deficitario. Podría extenderse este criterio a la Responsabilidad Social de las Empresas. La RSE surge como expresión de que la empresa ha de dejar de actuar como generalmente actuaba, salvo excepciones.
Para el autor la RSE es un concepto nuevo que convoca a una nueva forma de ser empresa en la sociedad y en el mercado, a una nueva concepción de la empresa. La empresa está dejando (o ha de dejar) de ser una isla en la sociedad, cuyo objetivo es la maximización del beneficio, intentando conseguirlo como sea. Es este un modelo reforzado desde la revolución industrial, que cumplió un objetivo, como es el de centrar la gestión empresarial en la búsqueda del resultado positivo, porque desde él podría desarrollarse y crearse la riqueza social. Modelo que se está cuestionando no tanto por el principio en sí (nadie duda de que la empresa ha de ganar dinero), cuanto por la forma de realizarlo.
La RSE, como los estos conceptos emergentes que, además, significan un cambio en los comportamientos, despierta resistencias a su implantación. Parecidas resistencias surgieron hace unos años en el surgimiento del concepto de calidad. Entonces ya se decía que si se aplicaba en rigor podrían morir algunas empresas por los costes de adaptación de sus procesos productivos. Esas resistencias han desaparecido, no murieron empresas y ya no se cuestiona la necesidad de la calidad. Algún paralelismo existe en este proceso sociológico. Por tanto, las resistencias a su implantación se han de ver como una situación normal y no como impedimento para su desarrollo. “Lo que hoy es innovación mañana será regulación”, pues la sociedad avanza por aquí.

Responsabilidad social: un valor añadido para las empresas, un criterio de discriminación positiva para los consumidores. Ana Isabel Ceballo Sierra, Unión de Cooperativas de Consumidores y Usuarios de España (UNCCUE)
Dentro de los grupos de interés, podemos afirmar que el más importante social y económicamente, es el de los usuarios y consumidores, sin embargo, para que el hecho de que una empresa sea socialmente responsable pueda ser utilizado como discriminación positiva, y dada la asimetría entre consumidores y productores, se hace absolutamente necesaria la intervención de la administración En el movimiento cooperativo en general, y el de consumidores en particular, la responsabilidad social empresarial es parte de su propia definición, cultura y naturaleza desde que el movimiento nace a finales del siglo XIX. No hablamos de filantropía ni de acción social, que depende de los resultados en cada ejercicio, hablamos de gestión ética y comprometida con toda la sociedad, entendiendo sociedad grupos de interés y grupos relacionados directamente o indirectamente con la gestión de la empresa.

El séptimo principio cooperativo y la preocupación por la comunidad

 

La Alianza Cooperativa Internacional ha incorporado como séptimo principio cooperativo el de Preocupación por la Comunidad”; por el que se establece que;

“A la vez que atienden las necesidades de sus socios, las cooperativas

trabajan en pro del desarrollo sostenible de sus comunidades

mediante políticas aprobadas por ellos”.

A su vez, el desarrollo explicativo del principio indica que “Las cooperativas son organizaciones que existen primeramente para el beneficio de sus socios. Debido a esta sólida asociación con los socios, a menudo en un espacio geográfico especifico, con frecuencia las cooperativas están también estrechamente ligadas a sus comunidades. Tienen la responsabilidad especial de asegurar que el desarrollo de sus comunidades económico, social y cultural sea sostenido. Tienen la responsabilidad de trabajar por la protección del medio ambiente de esas comunidades. Corresponde entonces a los socios decidir con que grado de intensidad y de que manera especifica una cooperativa debería efectuar sus contribuciones a su comunidad. No es, sin embargo, una responsabilidad que los socios pueden dejar de aceptar”.

Uno de los problemas de las sociedades actuales reside en la preservación del medio ambiente y en el uso de los recursos naturales de manera tal que los mismos puedan seguir siendo utilizados por futuras generaciones.

El crecimiento de la población y de sus necesidades, principalmente del suministro de energía eléctrica para sus actividades hogareñas, industriales y comerciales, lleva al mayor consumo de recursos naturales, muchos de ellos no renovables.

Ante este panorama: mayores necesidades y menores recursos, no es difícil que se presenten situaciones críticas en el consumo de la electricidad y el gas, por ejemplo.

A continuación trascribimos la parte central del artículo escrito por Alfredo Victorino Callejo “Cooperativas de Servicios Públicos. La comunidad preocupada” (Revista de la Cooperación Internacional Volumen 31 N° 3 1998).

“La expresión del principio y su explicación están remitiendo particularmente a las comunidades  locales, que sin adentrarnos en profundidades sociológicas podemos identificar como aquellas en que la interrelación humana y sus consecuentes lazos espirituales y culturales se dan a partir de la convivencia en el poblado o la contigüidad de campos en las zonas rurales, a partir de la vecindad.

Pero se da que hay unas cooperativas en que la mera ejecución de su actividad especifica es de por si cumplimiento del nuevo principio consagrado por el Congreso realizado en Manchester en 1995, por la Alianza Cooperativa Internacional. Estas son las que en Argentina se clasifican hoy como Cooperativas de Servicios Públicos”, cuyo objetivo es la prestación de uno o mas servicios que satisfacen necesidades colectivamente sentidas en la comunidad, que por razones técnico-económicas  requieren una organización empresaria unificada de producción y / o distribución y que a su vez deben brindarse en condiciones de generalidad, continuidad e igualdad (a iguales circunstancias) para todos los usuarios.

Con esta rudimentaria descripción del objeto estamos refiriendo a los servicios de producción y distribución de energía eléctrica urbana y rural, de provisión y distribución de agua potable, de desagües cloacales, de distribución de gas por redes, de telefonía básica y todos aquellos a los que por decisión estatal se clarifican como tales para asegurar las descriptas condiciones de su prestación, sumados otros que según la aclaración que se hará al final se dan con independencia de la contingencia de la calificación pero con similitud en sus características.

Se trata a su vez de entidades conformadas por los propios usuarios, es decir por quienes son titulares de la necesidad a satisfacer, que se organizan para hacerlo en forma cooperativa y respondiendo tanto a los principios de la ACI cuanto a la ley especificas en la materia, que en la Argentina los refleja fielmente.

Y se trata además de cooperativas localizadas en el interior del país, que operan insularmente en conglomerados urbanos o en zonas rurales vinculadas por la proximidad territorial; comunidades locales en definitiva, que en muchos casos han crecido (incluso explosivamente) llegando a ser importantes ciudades dentro de la media poblacional Argentina, a las que la cooperativa ha acompañado eficazmente en su crecimiento.

A partir  de esta descripción creemos que la identificación de la comunidad en que operan como el sujeto de cooperativa de servicios públicos, como la titular del servicio que se presta, no constituye una enormidad ni mucho menos, aun cuando en términos jurídicos debamos remitir a la plurindividualidad del conjunto de vecinos donde cada uno con su titulo es el asociado técnicamente reconocido como tal. Es claro además que no serán todos los vecinos los asociados, pero si las cabezas de las familias que reciben los servicios o alguien siempre responsable de requerirlos y cumplir las cargas que ello impone, a partir de quien se expandirá su goce al grupo conviviente o a la unidad economía a la que le es menester.

Ante una necesidades que es colectivamente sentida y que debe ser unitariamente satisfecha, cuando la prestadora es una cooperativa de usuarios del servicio publico que se brinda, la unidad de satisfacción es en definitiva una empresa de la comunidad. Siendo atributo esencial de la titularidad empresaria la capacidad de gestión y siendo atributo esencial de la empresa cooperativa el libre acceso y la gestión democrática por sus asociados, si esos asociados son los usuarios y al servicio lo usa la comunidad toda, la cooperativa no es otra cosa que la empresa económica de ella.

Estas cooperativas que venimos meneando, que corporizan a la comunidad en una empresa económica, se corporizan a su vez en la misma comunidad ya que los servicios que constituyen su objeto, por ser de prestación universal, no son otra cosa que servicios comunitarios. Por sostenerse valores como los de igualdad y solidaridad el mecanismo cooperativo asegura que será cumplido el objetivo del servicio público, esto es que la necesidad compartida sea integralmente satisfecha en todos y cada uno de los miembros que la componen.

Por todo esto a la satisfacción de la necesidad fundante de la cooperativa que ha encarado un servicio publico y que ya de por si constituye desarrollo, sigue casi siempre la añadidura.

Lo que se añade es fruto precisamente de la dinámica comunitaria en que las pautas culturales orientan al progreso evidenciando nuevas necesidades que el colectivo social identifica como conveniente que sean satisfechas. La comunidad entonces se pone en movimiento en pos del servicio pertinente a ese fin y puede hacerlo de diversas maneras, ya a través de empresarios particulares; pero puede también que el Estado se encuentre imposibilitado de hacerlo o que al particular no le interese la inversión, o que cualquiera de estas dos no sea la mejor alternativa.

Allí, esa comunidad que ya tiene su empresa de servicios, que esta a su servicio, encuentra la tercera vía, la de su cooperativa de servicios públicos. La estructura preexistente que inicialmente ha servido teniendo un objeto específico, es advertida como capaz de ampliar sus actividades; entonces los recursos que ha generado y los que eventualmente se le incorporan, que siempre son comunitarios, se orientan, por decisión también comunitaria, a la diversificación de los servicios, que como consecuencia natural también serán comunitarios. Será la comunidad local expandiéndose a la manera de un espiral hacia objetivos comunes que mejoran la calidad de vida de sus integrantes, que la potencian y los potencia, será la comunidad local desarrollándose sostenidamente.

Y todo esto que parece un juego de palabras o una abstracción inconducente, de lo que peca en todo caso es de ser un mal reflejo de hechos contundentes. Las cooperativas de servicios públicos surgieron en la Argentina como cooperativas eléctricas”. Estas eran empresas organizadas por los usuarios para la generación y distribución de energía eléctrica, que incluso nacidas en algunos casos por iniciativas meramente grupales para mejorar un servicio que era brindado en forma deficiente y excesivamente onerosa por particulares, pronto abarcaron con su actividad a toda la comunidad en cuyo seno actuaban.

Las cooperativas eléctricas en definitiva instalaron y expandieron los servicios de distribución energética (en sus albores también los de generación) a las comunidades en que operaban respondiendo a la calidad y costo requeridos por la vida moderna, tanto como elemento de bienestar cuanto como palanca básica para muchos emprendimientos industriales.

La ineluctable interacción que hemos descrito antes hizo que las cooperativas crecieran en la medida en que crecía la comunidad y que respondieran a los desafíos técnico-económicos que cada paso del desarrollo energético exigía, así como a cada exigencia que los cambios de la vida comunitaria imponían.

En ciudades de la patagonia argentina como Neuquén, Puerto Madryn, Trelew o Bariloche –en que la población se multiplico explosivamente en muy pocos años o en las que se dieron periodos de fuertes crecimientos en materia de industria o servicios- es comprobable que la cooperativa eléctrica que nació pequeña de la mano de los pioneros de la zona, acompaño al crecimiento, constituyo incluso una de sus bases, y hoy es la gran cooperativa de la gran ciudad.

Y partir de cada cooperativa, gestionado el servicio por los usuarios y extendido a la comunidad toda, esta advierte que el modelo de gestión es apto para aplicarlo a la satisfacción de otras necesidades, que también son colectivas y cuyo acceso debe estar abierto a todos sus integrantes.

Así se ha encarado por ejemplo la prestación del servicio de provisión de agua potable y desagües cloacales, en lugares donde por inasistencia o ineficiencia del Estado se carecía de ellos o eran mal prestados y donde la ampliación del objeto de la cooperativa ha permitido una eficaz satisfacción de la necesidad correlativa. Esto que se ha dado en muchas pequeñas poblaciones de toda la geografía argentina, es particularmente relevante (por la envergadura de los procesos) en todas las ciudades de la provincia de Chubut ( Comodoro Rivadavia, Trelew, Puerto Madryn, Rawson, Esquel) y  en conglomerados urbanos de importancia en otras provincias argentinas ( Olavarria, Pinamar, Azul, Cnel. Pringles, p.ej., en la Pcia. de Buenos Aires).

Así también las comunidades donde operan una cooperativa eléctrica han ido detectando en su seno otro tipo de necesidades, cada una de acuerdo a su particularidad, a su situación, a su medio, a su estadio de desarrollo, y han encontrado en sus organizaciones solidarias (en definitiva en ellas mismas) la herramienta del progreso o de la satisfacción social. Por eso muy difícil detectar hoy entre las mas de quinientas prestadoras cooperativas que existen  en el país alguna que no haya agregado a su objeto fundante otra actividad, sea la telefonía , la captación de señal televisiva y su distribución por cable, la de provisión servicios complementarios de salud, la distribución de gas envasado o por redes, la recolección y el reciclaje de residuos sólidos y un rosario de etcéteras, del que no cabe omitir a los servicios solidarios de sepelio, que la mayoría de las cooperativas han adoptado y que en base a un “mix” de mutualidad y previsión asegura dignidad en su ultima transición a las personas que integra el grupo conviviente de cada asociado.

Es tanta la gama de actividades según la cooperativa (la comunidad) que se nos excusara en este caso de ejemplificar, aunque si señalaremos en aras de mostrar la flexibilidad con que nuestras entidades se adueñan del principio de preocupación por la comunidad los casos de las cooperativas eléctricas de Santa Rosa (capital de la Pcia. de la Pampa) y Azul (en el centro de la Pcia. de Buenos Aires), que han instalado plantas de elaboración de productos lácteos. Se trata de una actividad en apariencia insólita para una entidad de este tipo (ya insólita como la instalación de un hotel, de un cine o de una biblioteca universitaria, que también las hay), pero que en este caso nace como respuesta comunitaria a los requerimientos de calidad y sanidad de un producto clave en la salud de la niñez y complementariamente a las expectativas de desarrollo de cuencas lecheras en medios donde la producción rural es ingrediente importante de la economía lugareña.

Y es de acotar que si en la ejemplificación hemos partido de las cooperativas que prestando el servicio eléctrico han diversificado su objeto, muchas otras cooperativas han nacido y desarrollan a partir de otros servicios, como el telefónico o el de agua potable, por ejemplo. Cada una de ellas, determinada su creación por un requerimiento especifico de la comunidad, muestran también su vocación expansiva, multiplican su actividad y evidencian en los hechos lo que hemos teorizado al principio.

Las cooperativas de servicios públicos en la consecución de su objeto social ejecutan en definitiva el séptimo principio, porque así como en otro tipo de cooperativas (especialmente las de trabajo y en algún caso las agrarias o las de crédito) su función económica es axial para el desarrollo del asociado, en las de servicios públicos su función resulta  axial para el desarrollo de la comunidad.

Hace a su naturaleza el progreso económico, social y cultural de las comunidad y también hace a su naturaleza la protección del medio ambiente, protección que deviene con inmediatez cuando se aplican a los servicios potabilizacion de agua y de desagües cloacales o cuando operan técnicas  de reciclaje y disposición de residuos sólidos, pero a la que también se aplican específicamente, cuando en el caso de las cooperativas eléctricas tienen instalados los parques de generación de energía eólica mas grandes de Latinoamérica.

Por ello, compartiendo lo que ya por 1990 advertía el Dr. Raúl M. Sanguinetti en un estudio de las cooperativas de la Provincia de Chubut (“Cooperativa y Comunidad…”, en Cuadernos de Economía Social, 1ª Época, XII, 34) que quizás estamos mal plagiando en este articulo, hoy se puede hablar con propiedad de Cooperativas de Servicios Comunitarios, pues en general se trata de entidades que habiendo comenzado por prestar uno de aquellos servicios que el Estado califica como “Publico”, hoy extienden su objeto a otros que aun carentes de esa calificación (lo que demuestra su contingencia en términos jurídico-político) son identificados por la comunidad como la mejor manera de satisfacer una necesidad, alcanzar un fin, que ella autodetermina y para lo que no encuentra respuesta o la encuentra deficiente en los otros  sectores de la economía.

Es factible afirmar entonces que la presencia de la cooperativa actuando en función de la que hoy es el principio de preocupación por la comunidad ha sido en muchas ciudades del interior argentino factor esencial en la aceleración de su progreso social.

La Alianza Cooperativa Internacional y la Responsabilidad Social Empresaria

 

Desde su instauración, en 1923, el primer sábado de julio de cada año, se celebra el “Día Internacional de las Cooperativas”, y como es habitual la Alianza Cooperativa Internacional emite para esta fecha una declaración, en la cual muestra su preocupación y marca pautas sobre las distintas problemáticas que afectan a las cooperativas.

 

El tema de este año tuvo como eje “Los principios y valores cooperativos para la Responsabilidad Social Empresarial”. Se celebra la contribución que los cooperativistas han hecho y continúan haciendo como ciudadanos responsables en las cooperativas de todo el mundo.

A continuación, trascribimos la parte sustancial de esta declaración: “La  Responsabilidad Social Empresarial (RSE) intenta poner el énfasis en demostrar cómo el mundo de los negocios puede mejorar la sociedad a través de comportamientos e informes transparentes e íntegros; con el compromiso de los socios, la innovación y la gobernabilidad. Aunque no existe una definición universalmente aceptada sobre la RSE, sí hay un acuerdo general que engloba acciones voluntarias que van más allá de las obligaciones legales, en áreas como: el desarrollo comunitario; la protección medioambiental; los derechos humanos y los laborales.
La RSE no es un descubrimiento nuevo para las cooperativas. Desde sus inicios, las cooperativas han tenido en cuenta que sus acciones afectan a la gran mayoría de sus miembros, incluidos los trabajadores, la comunidad y el entorno en el que operan. De muchas formas distintas, el movimiento cooperativo ha sido el pionero en el desarrollo y la práctica de la RSE.
Debido a la estructura democrática, basada en sus miembros, las cooperativas siempre han mirado más allá de las simples ganancias financieras. Los valores y principios han estado en el corazón del modelo empresarial cooperativo desde hace más de 150 años. Los valores específicos del cooperativismo incluyen: autoayuda, autoresponsabilidad, democracia, igualdad, equidad y solidaridad. Según la tradición de los fundadores, el cooperativismo cree en los valores éticos de la honestidad, la transparencia, la responsabilidad social y el cuidado de los otros. Estos valores son los elementos básicos de cualquier compromiso genuino, a largo plazo, de la RSE.
El creciente reconocimiento del valor de las empresas que se comprometen seriamente con la responsabilidad social, ha motivado que empresas de todos los tipos, se adhieran a este concepto cooperativo esencial, estableciendo políticas e informes respecto a sus acciones. De todas formas, las cooperativas están resaltando, cada vez más, el modo en que la RSE está en el corazón de la actividad cotidiana de sus negocios. Hay muchos ejemplos de esto, entre ellos, los siguientes:
- Mondragón Corporación Cooperativa, en España, reconocida como la cooperativa de trabajo más grande del mundo, en la cual cada uno de sus miembros participa en su organización y de sus beneficios. Esto ha generado un beneficio social a través de la creación de empleo, la seguridad social, las oportunidades y el fortalecimiento de la comunidad. Los valores y principios cooperativos están alineados con el dinamismo y la innovación, permitiendo el crecimiento de la Corporación y su habilidad para asumir los cambios.

- El Grupo Cooperativo, de Reino Unido, es reconocido por ser una de las marcas más fiables en Gran Bretaña. Los esfuerzos del Grupo Cooperativo se han enfocado en cinco direcciones: el cambio climático; la inclusión social; evitar la delincuencia; la calidad de los alimentos y una cooperación moderna. Con la propiedad y el gobierno en manos de sus miembros, el Grupo Cooperativo ha donado más de 7.2 millones de libras esterlinas, equivalentes al 2,8% de sus beneficios antes de impuestos, a las comunidades en las que trabaja. Unos 3,6 millones más fueron recolectados por organizaciones de dichas comunidades como resultado del apoyo directo del Grupo.
- La Equidad Seguros, de Colombia, se ha distinguido a través de sus 36 años, por brindar servicios de protección a las poblaciones más vulnerables y por proyectarse a través de la ejecución de su balance social en la promoción del modelo empresarial solidario, la preparación de los dirigentes, la participación en cooperativismo de las nuevas generaciones, la defensa del medio ambiente, el protagonismo de la mujer, la difusión del arte y el folclore, el estímulo al emprendimiento y el fomento al deporte mediante la promoción del desarrollo de la empresa cooperativa en otros sectores. En reconocimiento a sus logros, la Asociación de Cooperativas y Sociedades Mutuales de Seguros de las Américas (AAC/SMS) le concedió en el 2006 el primer premio de RSE.
- Amul (Federación de Comercialización de Cooperativas Lecheras de Gujarat) en la India, es la mayor productora alimenticia de la India y ha contribuido al crecimiento y éxito de la cultura cooperativa, a la creación de redes cooperativas, su penetración en el mercado, el respeto hacia el productor y el consumidor; contribuyendo también a la integración social de sus miembros, desde sus diversas procedencias. Tienen como objetivo proporcionar retornos remunerados a los agricultores y a los miembros. Cuando en el 2001, Gujarat sufrió el terremoto, la Fundación “Amul Relief” donó 50 millones de rupias indias para la reconstrucción de escuelas.
- Desjardins, en Canadá, por su naturaleza cooperativa, es mucho más que una institución financiera. Es parte activa del desarrollo económico y social de las comunidades en las que operan. En el 2005, Desjardins donó 58 millones de dólares canadienses en forma de subvenciones y ayudas para sus miembros. Esta cifra supone el 42,8% de su superávit, que revirtió a la comunidad en acciones de patrocinio, esponsorizaciones, donaciones y becas de estudio. Desjardins Venture Capital (DVC) invirtió también 150 millones en la financiación de 143 negocios y cooperativas en Québec.

Muchas otras cooperativas también tienen políticas específicas en marcha para orientar sus actividades involucrándose en temas como el trabajo infantil, garantizar condiciones de trabajo decentes, tanto para sus propios empleados como los pertenecientes a sus proveedores, y promoviendo un comportamiento de responsabilidad medioambiental de sus empresas y sus miembros individuales, así como otras muchas actuaciones.
La ACI llama a los cooperativistas del mundo, con ocasión de este Día Internacional de las Cooperativas, a celebrar y reivindicar su éxito como forma de empresa líder socialmente responsable y a dar más visibilidad a sus actuaciones”.

Además de los ejemplos, de carácter internacional citados por la ACI, cabe mencionar que en nuestro país, son numerosas las experiencias de las cooperativas, especialmente las de servicios públicos, que realizan actividades para su comunidad, en diversas áreas, destacándose entre estas las de salud.

Estas prestaciones se han debido encarar, ante la crisis sufrida en nuestro país, por la falta de prestación por parte del estado de los servicios esenciales básicos y la imposibilidad de abonar, por parte de la población,  los aranceles que cobran las empresas privadas de medicina.

Uno de los casos emblemáticos es el ocurrido en la localidad de Arroyito, de la Provincia de Córdoba, donde la Cooperativa de Electricidad construyó un edificio con todas las instalaciones necesarias para un hospital público y lo entregó en comodato por 99 años al municipio, más un importe en dinero mensual para la compra de medicamentos, los cuales se recaudan del aporte voluntario de los asociados. Cabe mencionar que en esta localidad funciona una de las empresas que suele mencionarse como líder en la fabricación de golosinas en nuestro país, con una importante penetración en el mercado internacional, pero fue la cooperativa, la que se ocupó de los problemas existentes en la atención de la salud de la población.

Antecedentes del Balance Social Cooperativo

 

Según Dante Cracogna, en su estudio sobre “La Eficiencia Social de las Cooperativas y su Evaluación”; “Desde 1965, es decir muchos años antes de la sanción de la ley francesa que impuso obligatoriamente el balance social, la Confederación  General de las Cooperativas de Producción de Francia propició la adopción por parte de estas entidades de un esquema general de “balance cooperativo”.

Un buen número de estas entidades adoptó el esquema propuesto por la Confederación, posteriormente modificado, el cual permite una apreciación global de importantes indicadores sociales de esta clase particular de cooperativas.

Este balance se halla compuesto de siete capítulos:

1) Demografía; para conocer y medir la composición de la población;.

2) Participación en el capital: a fin de medir la estructura y los ritmos de aumento y reducción del capital,.

3) Promoción: para evaluar el ajuste de la política de reclutamiento y promoción de las cooperativas a sus necesidades y a sus perspectivas de expansión;.

4) Formación: con el objeto de medir este esfuerzo, que constituye una función normal y corriente de suma importancia en las cooperativas;

5) Información – Consulta – Decisión: aunque este capítulo pudiera considerarse una duplicación del informe estatutario del Consejo de Administración, sirve para poner en evidencia la naturaleza y la frecuencia de las informaciones dadas dentro de las cooperativas;

6) Clima interior y presupuesto social: para tomar la temperatura del grupo y medir el costo de la acción social benéfica de las cooperativas;

7) Aplicación de acuerdos de participación: a fin de seguir la aplicación y medir los resultados de los acuerdos de participación (esto se refiere exclusivamente al caso de las cooperativas de Francia donde, conforme con la ley, pueden existir estos acuerdos).

El “informe social” de KF

 

El importante grupo cooperativo sueco KF (uno de los más grandes empleadores y a la vez una de las empresas más importantes del país) presenta el “Social Report” anual que da cuenta de las principales acciones sociales en relación con el personal y la comunidad en general.

 

Las características del informe social es que no se trata de cuadros con contenido numérico sino de un relato, aunque incluye también aspectos cuantitativos. En el caso de KF el informe social comprende tres capítulos:

a) la organización cooperativa;

b) conservación del medio y

c) educación e información cooperativas.

Cada uno de estos capítulos contiene aspectos particulares que especifican su respectivo contenido.

 

Balance “socio – cooperativo” en Canadá

 

Un estudio interesante en esta materia es el realizado por los doctores Marcel Laflamme y Jean – Louis Bergeron, del IRECUS de la Universidad de Sherbooke (Canadá).

Estos autores, refiriéndose específicamente a la realidad cooperativa de Québec, proponen un balance que denominan “socio – cooperativo”. Contiene 100 indicadores de los cuales 40 tratan la dimensión social interna de las cooperativas, en relación con la calidad de vida de sus empleados, y los 60 restantes se refieren al balance externo de la cooperativa comprendiendo a los asociados (discriminados en asociados propietarios, asociados administradores, asociados usuarios y asociados potenciales), la comunidad local y las demás cooperativas.

El “balance social cooperativo” en la OIT

 

Raymond Louis, de la OIT, propone un balance social específicamente referido a las cooperativas, sobre la base de indagar acerca del grado de cumplimiento o realización de los seis principios básicos del cooperativismo.

Esta fórmula tendría la doble ventaja de que siendo específica para las cooperativas resulta aplicable a todas las organizaciones de este carácter, cualquiera fuera su objeto social particular (trabajo, consumo, vivienda, comercialización, etcétera). También serviría para todas las cooperativas sin tener en cuenta cuál sea su dimensión, grado de desarrollo, medio en el que se desenvuelva, etcétera. Obviamente esa generalidad posibilitaría amplio uso de la información para comparar, referencia, etcétera. Este balance social cooperativo constaría, pues de seis capítulos, cada uno de los cuales contendría un número abierto de preguntas que especificarían la aplicación del respectivo principio a la cooperativa en cuestión.

La situación en Argentina

 

Del trabajo de Dante Cracogna, referido a la situación en nuestro país, extraemos los siguientes conceptos: En el país aún no se han realizado experiencias de balance social que hayan tenido trascendencia pública, ni en las cooperativas ni en otras empresas. No obstante, es del caso señalar que las cooperativas suelen consignar dentro de su memoria anual alguna información relacionada con su desempeño en el campo social. Existen casos, incluso, en que dicha memorias contiene un capítulo o párrafo específicamente dedicado a esta información.

En general puede afirmarse que es mucho más lo que las cooperativas realizan de esta materia que lo que al respecto informan. En efecto, la práctica muestra casos de una actividad social relativamente intensa que, sin embargo, no encuentra cabida (ni siquiera mención) en los documentos que informan de la labor cumplida por las cooperativas. Por otra parte sería ocioso señalar cuánto las cooperativas realizan en el terreno social por el mero cumplimiento de su objeto específico.

En síntesis, el balance social de las cooperativas habrá de estar referido a:

a)      Los principios cooperativos: en cuanto a su realización conforme con indicadores precisos que se determinen para cada uno de ellos; y

b)      Presupuesto social: cumplimiento del programa trazado por las cooperativas en relación con sus particulares circunstancias de personal, asociados, otras cooperativas y comunidad en general, con indicadores singularizados para cada caso.

Esta estandarización del balance social cooperativo posibilitará análisis y comparaciones sobre bases más o menos rigurosas como asimismo efectuar su consolidación sectorial, regional o nacional para obtener así un cuadro de la imagen social del movimiento cooperativo en conjunto del que actualmente carece”.

La primer propuesta sobre la elaboración de un Balance Social en las cooperativas.

 

Durante gran parte del año 1983, en el Colegio de Graduados en Cooperativismo y Mutualismo, en aquel entonces presidido por el Licenciado Gerardo Faustino Martínez, se abocaron a la problemática de investigar sobre el tema del balance social cooperativo, y finalmente se llegó a producir un trabajo de investigación, realizado por el propio Martínez y Alberto Leonardo Bialakowsky (Licenciado y Magíster en Sociología), el cual se publicara en octubre de 1984, con el apoyo de varias entidades, las cuales estaban encabezadas por la Unión de Cooperativas de Vivienda Cooperativas Ltdas. (UNICOOP), que constituye la primera obra presentada en nuestro país y que se denominó “El Balance Social en las cooperativas. Evaluación sistemática del impacto social”.

La obra tuvo un Prólogo escrito por Juan Carlos Carr, y del mismo extraemos lo siguiente: “La dignidad del hombre, es el centro de todo el sistema. Ella no puede medirse con los balances comerciales que hoy se usan en nuestras cooperativas, ni son útiles a tal objetivo las intervenciones de los auditores contadores.

Pero, ¿puede medirse la dignidad del hombre?. Este era el punto en que se centraba nuestra atención sobre el trabajo que prometían los autores.

Nosotros pensamos que es difícil la respuesta, pero hay acciones, actos, actitudes que pueden indicar que una empresa cooperativa está luchando para elevar la dignidad del hombre argentino y esos hechos son mensurables.

Los autores nos dicen cómo. Nosotros pensamos más allá y decimos: estas mediciones no sólo nos dirán si las cooperativas cumplen sus objetivos sino que nos van a guiar en cualquier tipo de proyecto que intentemos para la desmercantilización del sistema cooperativo argentino. Estas mediciones nos van a contar la realidad cooperativa y en algunos de sus rubros nos van a dar un dato que para nosotros es el más válido: “qué quiere el hombre argentino”.

Consideramos importante rescatar de esta obra, la parte final del primer capítulo: “Hacia una definición del Balance Social en las cooperativas. Luego del repaso de los aspectos multifacéticos que puede asumir el Balance Social y por ende la puesta en evidencia de la capacidad de alternativas que el mismo brinda, cabe inclinarse por la adopción de una definición ad hoc, dado que nuestro interés no radica en un Balance Social en general sino en un Balance social específico.

Al respecto, sin embargo, convendrá partir de una definición general, aportada coincidentemente por Campos Menéndez y Buron Subiere que dice: “El balance social consiste básicamente en reunir y sistematizar la información del área social, en un documento público, donde se pueden cuantificar los datos mediante el elemento básico

del balance social, que son los indicadores sociales. Un control periódico de esta información, lo más amplio, preciso y objetivo posible constituye un balance social”.

Por nuestra parte definiremos al Balance Social en las cooperativas del modo que sigue: “El Balance Social Cooperativo consiste básicamente en reunir, sistematizar y evaluar la información que corresponde a las dimensiones sociales que hacen a la naturaleza y a los fines de la actividad cooperativa, volcada en un documento de alcance público, donde se pueden cuantificar los datos mediante el elemento operativo del balance social que son los indicadores sociales. Un control periódico de esta información, lo más amplio, preciso y objetivo posible constituye

un Balance Social Cooperativo”.

Con esta definición se subrayan las precondiciones básicas del Balance Social entre las cuales destacamos: la visión de conjunto, la función evaluativa, la enumeración realista, su plasmación empírica y su diseño riguroso en términos de confiabilidad y coherencia.

Hemos señalado las precondiciones del Balance Social Cooperativo. Resta añadir las características básicas, que según lo analizado en los puntos anteriores, completan su definición del modo siguiente:

- La intencionalidad para la confección del Balance Social en las cooperativas surge internamente pero atiende los requerimientos sociales externos en paridad con los internos.

- Su incumbencia técnica principal corresponde al área de la registración contable, más allá o más acá de sus posibilidades administrativas o gestionarias.

- Los valores subyacentes a la cooperación son coincidentes con los valores correspondientes a la responsabilidad social y al resguardo de la calidad de vida que fundamenta la necesidad de elaborar el Balance Social.

-  El enfoque sociológico y socioeconómico contribuye a equilibrar la evaluación de los resultados, hasta el presente sesgados económicamente desde la perspectiva del acto de comercio.

-  De los actores intervinientes en el proceso cooperativo debe destacarse el análisis de las dimensiones referidas a los asociados y a las redes o sectores intercooperativos.

-  El Balance debe concebirse tanto en función evaluadora como de presentación periódica, tendientes dichas funciones a la standarización y uniformación del método tanto entre cooperativas como a través del tiempo, a fin de permitir su comparación, pero previendo ajustes y en lo posible evitando la excesiva rigidez que impida evaluar

las peculiaridades tipológicas.

-   La influencia social de la cooperativa debe ser medida en sentido bidireccional a fin de permitir abrir juicio sobre su desempeño (performance).

-            El Balance Social Cooperativo como documento público cumple también un rol difusor, en la comunidad, de la imagen social de la cooperativa.

Podríamos concluir en resumen, enunciando, figurativamente, la siguiente ecuación:

El Balance Económico-Financiero tradicional es al acto de comercio

como el Balance Social en las cooperativas es al acto cooperativo”.

Cabe destacar que esta obra es la primera en nuestro país que encara esta problemática, ofreciendo información sobre las distintas alternativas a seguir para su realización. Los estudios que se han realizado con posterioridad, siempre han reconocido el valor de este trabajo. Como para tener una idea de la labor llevada a cabo, reproducimos los principales ítems del índice de la primera edición;

  1. La cooperativa y el Balance Social.

1.1. Génesis y argumentación.

1.2. Objetivos del Balance Social en las Cooperativas.

1.2.1. Intencionalidad.

1.2.2. Tipos de instrumento.

1.2.3. Precedentes valorativos.

1.2.4. Contenidos.

1.2.5 Documentación.

1.2.6 Hacia una definición del Balance Social en las cooperativas.

  1. Prolegómenos a la presentación del Balance Social.

2.1. Sobre aspectos metodológicos.

2.2. Sobre equivalencias técnicas.

2.3. Sobre los elaboradores.

  1. Articulación del Balance Social.

3.1. Estado de Resultados Anual.

3.2. Estado de Resultados Acumulados.

3.3. Cuadro de Utilización de Recursos con Fines Sociales Anual.

3.4. Cuadro de Utilización de Recursos con Fines Sociales Acumulados.

3.5. Estado Analítico del Efecto Social.

Acerca de la practica y la auditoria del Balance Social en las cooperativas.

  1. Elaboración, participación y capacitación.

Anexo II: Modelos de cuestionarios

  1. Encuesta de vivienda.
  2. Encuesta de satisfacción.

No nos cabe ninguna duda que la obra de Martinez y Bialakowsky tuvo enorme influencia en la decisión tomada por las Confederaciones CONINAGRO y COOPERAR, organizadoras del Congreso Argentino de la Cooperación de 1989, para incluir, en el Documento final, la siguiente recomendación:

“El balance social cooperativo contribuye al logro de los objetivos señalados por la ACI y constituye un instrumento idóneo en el camino de ofrecer información social en forma sistemática y comparable. La formulación concreta por parte de las cooperativas del denominado Balance Social en el cual, entre otros importantes datos y conceptos, se efectúe una detallada evaluación de las realizaciones en el campo de la educación cooperativa, como base del planeamiento de este tipo de actividades y del informe final anual a remitir a las entidades cooperativas de grado superior”.

Congreso Argentino de la Cooperación, Documento Final.

Recomendaciones. Buenos Aires, Argentina, 1989.

 

El Balance Social Cooperativo en la actualidad

 

En los finales del siglo XX se producen cuatro hechos, que a nuestro entender han ayudado en gran medida para establecer las pautas metodologicas para la realización del Balance Social Cooperativo, a partir de las cuales se empezaron a realizar en distintos sectores del cooperativismo. Estos hechos son:

I – Declaración de Alianza Cooperativa Internacional

 

La necesidad de brindar información social en las cooperativas surge de su propia naturaleza, fundada en valores y principios. La Alianza Cooperativa Internacional (ACI), organismo que representa a las cooperativas  de todo el mundo, afirma en su Mensaje por el Día Internacional de la Cooperativa de 1998, que “es capital desarrollar un sólido sistema de comunicaciones dentro del movimiento de manera que los diversos sectores se comprendan y apoyen mutuamente, ya que así se alcanzara una mayor unidad ideológica. La educación es esencial a todos los niveles y es de suma importancia que el movimiento invierta en la promoción de la imagen cooperativa y que explique al mundo la diferencia cooperativa, que se basa en nuestros Valores y Principios Cooperativos”.

Mensaje de la Alianza Cooperativa Internacional en el Día Internacional de la Cooperación, 76º Jornada Cooperativa Internacional, sábado 4 de Julio de 1998. Publicado en Cooperativismo en la Plata, Nº 3, Julio de 1998.

II – Investigación sobre Balance Social Cooperativo Integral

 

En noviembre de 1998 el Instituto Provincial de Acción Cooperativa IPAC de la Provincia de Buenos Aires, publica su Cuaderno 5 Serie Investigación, el cual se denomina “Balance Social Cooperativo Integral. Un modelo argentino basado en la identidad cooperativa”, en el cual se refleja el trabajo realizado por cuatro docentes de la Universidad Nacional de La Plata: Liliana Fernández Lorenzo, Norma Geba, Verónica Montes, y Rosa Schaposnik.

Cabe mencionar que los profesionales de la ACI América, han reconocido el mérito de este trabajo, y mencionaron en los Seminarios realizados en nuestro país, que tuvieron muy en cuenta la metodología propuesta por las investigadoras de La Plata, en la elaboración de su propuesta.

A nuestro entender, este trabajo, es una suerte de actualización a la nueva realidad en su metodología, (incluso se reformularon los principios cooperativos en 1995), de la obra ya comentada y que fuera realizada por Martinez y Bialakowsky en 1984, dado que la parte conceptual y filosófica de la temática es la misma.

En relación a su contenido, las autoras expresan: “Se denomina balance social cooperativo integral, porque combina información social y económica tanto para el área interna como externa de la cooperativa considerada como un todo. Consta de dos informes básicos: el balance social y el informe social interno, acompañados de información complementaria y fundamentos y pautas para su elaboración.

En ambos informes básicos, la información se agrupa de acuerdo a los principios cooperativos vigentes. Se considera cada principio por separado atendiendo a una necesidad metodológica, pero debe hacerse la salvedad que no son independientes unos de otros. Por ello las cooperativas no deben ser evaluadas en base a uno de ellos, sino por la manera en que adhieren a los mismos en su totalidad”

 

III – Investigación sobre El Diagnostico de Situación Social

 

La Dra. en Sociología Alicia Rovella y el Licenciado en Cooperativismo y Mutualismo Felipe Rodolfo Arella, realizaron un trabajo de investigación, al cual denominaron “El Diagnostico de Situación Social”. Una síntesis del mismo se publicó en el libro “Nueva Visión del Cooperativismo Argentino”, del cual extraemos los siguientes conceptos:  “Las organizaciones económicas y sociales vienen realizando, desde hace tiempo, evaluaciones del impacto que producen sus tomas de decisiones y las actividades derivadas de ellas tanto dentro de las mismas organizaciones como fuera de ellas.

Las cooperativas en cualquiera de sus ramos, y principalmente aquellas que prestan servicios, tienen que incorporar esta práctica evaluatoria analizando, al mismo tiempo, el cumplimiento de los principios de la cooperación y el mutualismo porque con ello se fortalece su identidad frente a las empresas de lucro.

¿Cuáles son las ventajas de realizar la evaluación social  en las cooperativas?

Podemos señalar las siguientes:

1)      Hacia lo interno de la institución:

a)      Contar con un nuevo elemento de conocimiento de las relaciones con los asociados, funcionarios y empleados de la cooperativa.

b)      Poder ponderar si las acciones realizadas se encuadran dentro de los principios del sistema cooperativo.

c)      Auscultar nuevas necesidades de sus asociados y terceros usuarios.

d)      Auscultar las necesidades de los empleados.

e)      Anticiparse a situaciones de conflictos internos y formación de subgrupos informales generadores de conflictos.

f)       Planificar teniendo en cuenta si la acción a realizar se encuadrará en alguno de los principios cooperativos.

g)      Atender las demandas concretas de la realidad como también las necesidades manifiestas de la economía interna de la cooperativa.

h)      Permite fijar la política de la cooperativa tanto hacia adentro como hacia fuera de la entidad.

2)      Hacia fuera de la cooperativa:

a)      Presentar a las autoridades de aplicación y a otros organismos oficiales un informe que consolide la identidad cooperativa de la institución.

b)      Demostrar a las autoridades fiscales que sus operaciones tienen carácter social y no lucrativo.

c)      Exponer ante la comunidad la labor que se realizó en beneficio de ella.

IV – Generación de un CD por parte de la ACI América

 

El equipo de trabajo que la Alianza Cooperativa Internacional de las América tiene, con sede en Puerto Rico, elaboró una metodología de trabajo para la realización del Balance Social Cooperativo, cuya información se incluía en un C.D. y promovió la realización de Seminarios para analizar la implementación del mismo.

En nuestro país se realizaron dos Seminarios, organizados por el Colegio de Graduados en Cooperativismo y Mutualismo, para lo cual se trasladaron a Buenos Aires, los especialistas de la ACI. El primero de ellos se realizó en 1999, en la Universidad del Museo Social Argentino, coincidiendo con el Homenaje al 80° Aniversario del Primer Congreso Argentino de la Cooperación, y el segundo, en el año 2001, en la Universidad de Belgrano, el que se realizó en forma conjunta con un Congreso Forestal.

Las Universidades y el Balance Social Cooperativo

 

Otro hecho importante que a nuestro entender esta ayudando a interpretar y difundir esta problemática, es que desde hace, por lo menos cinco años, dos Universidades tienen, dentro de sus contenidos académicos, el tema del Balance Social Cooperativo en las carreras de posgrado que dictan.

Una de ellas es la Universidad Nacional de Tres de Febrero, en el Posgrado en Economía Social, que dirige el Dr. Jorge Bragulat, y la otra es la Universidad de Belgrano en la Diplomatura Universitaria en Gestión y Desarrollo de Mutuales y Cooperativas, que dicta conjuntamente con el Colegio de Graduados en Cooperativismo y Mutualismo.

Tercer Congreso Federal de la Economía Social

 

Dentro del marco del Tercer Congreso Federal de la Economía Social, organizado por el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social INAES, en el predio ferial de Costa Salguero de la Ciudad de Buenos Aires, el 23 de noviembre de 2006, el Colegio de Graduados en Cooperativismo y Mutualismo, organizó un Seminario sobre Evaluación Social para Cooperativas y Mutuales.

El programa de actividades se desarrolló en dos partes. En la primera se realizaron exposiciones académicas reseñando la evolución que ha tenido en nuestro país este tema y la metodología actual para la realización del Balance Social Cooperativo y Mutual, y en la segunda parte se expusieron los casos de entidades que ya estaban realizando Balance Social.

Una de las exposiciones estuvo a cargo de Susana Sepertino y Juan Pubill, quienes tienen a su cargo la realización del Balance Social Cooperativo de Agricultores Federados Argentino AFA Sociedad Cooperativa Ltda. En el momento del Seminario ya habían realizado el primero, finalizado el 31 de octubre de 2005, y estaban trabajando sobre el segundo.

Explicando las variantes que habían realizado en la práctica, pues hay que tener en cuenta que Agricultores Federados Argentinos está formada por centros cooperativos primarios, por lo cual mucha gente cree que es una federación, pero en realidad es una entidad de primer grado.

Destacaron que con motivo de aprobarse la metodología de trabajo propuesta por los profesionales, lo primero fue determinar el grupo de trabajo que realizaría el Balance Social Cooperativo, el cual se encuentra integrado por jóvenes profesionales hijos de productores, miembros de los grupos de jóvenes, muchos de ellos becados por la cooperativa para la licenciatura y tecnicatura en administración de cooperativas y mutuales y que fueron tomados como empleados dentro de la institución.

Otra de las exposiciones estuvo a cargo de Liliana González y Juan Carlos San Bartolomé, quienes tienen a su cargo la realización de los Balances Sociales Cooperativos de COOPERAR (Confederación Cooperativa de la República Argentina) y FECOTEL (Federación de Cooperativas Telefónicas).

Destacaron que ya llevan realizados 36 Balances Sociales Cooperativos desde COOPERAR y FECOTEL y que esta tarea ayuda a consolidar una fuerte identidad cooperativa y asumir la defensa política del movimiento. Se intenta, en primer lugar, cuantificar lo cualitativo de la gestión cooperativa. Muchas veces decimos que los cooperativistas son buenos, entonces ¿cómo demostrar que son buenos? Cuantificando lo cualitativo.

A su vez, está orientada a visibilizar lo invisible de los servicios públicos. Existen muchísimos servicios que se brindan sin tener ingreso económico para la cooperativa, pero que significa un aporte para el asociado.

Por otra parte, permite mostrar el compromiso de la cooperativa con la comunidad; cuál es el impacto socio – económico de la cooperativa en su medio; que significa ser una herramienta de desarrollo local y la responsabilidad y la política social de la entidad.

Conclusión final

Se consideró importante, como primer tema para analizar la propuesta de FACE, el de ubicar a las cooperativas como una empresa de la economía social, adhiriendo plenamente a la definición adoptada por la Unión Europea, la cual cada vez tiene más adeptos en nuestro país. Es fundamental clarificar esta circunstancia, para no confundirla con las empresas que no se encuentran incluidas en la economía social, y que por lo tanto persiguen otros fines.

Podríamos expresar que las empresas de la Economía Social contribuyen con una particular forma de “hacer empresa” a la construcción de un contexto empresarial competitivo y comprometido con su entorno global, y en el caso específico de las cooperativas, tienen, además el aditamento de los principios cooperativos que establecen el marco, dentro del cual deben actuar.

Al comenzar a analizar el tema del Balance Social, se estimo oportuno clarificar que legislación existe al respecto, tanto en nuestro país, como en  otros que se suele citar como fuentes. Evidentemente, lo establecido en estas normativas no se corresponde con lo que en general interpretamos al mencionar este tema, pues la legislación existente, básicamente se refiere a cuestiones vinculadas exclusivamente con el personal de las empresas, por lo que se sugiere denominarlo Balance Social Cooperativo o Mutual (según el caso).

La Responsabilidad Social Empresaria RSE para las empresas que no actúan dentro de la economía social, es un concepto aún en construcción. Si bien está claro el objetivo que se persigue no se halla resuelto la temática sobre la cual evaluar y profundizar, para poder fijar pautas sobre las cuales trabajar. En estas empresas la RSE se la toma como una cuestión de imagen y marketing, centrada en sus propios intereses.

Hay una diferencia ideológica de las empresas por su naturaleza. En las empresas lucrativas no se deja de maximizar las ganancias, en cambio en las cooperativas, se busca la satisfacción de las necesidades de sus asociados, independientemente del lucro.

Si bien existen opiniones, de que no era necesario establecer el séptimo principio cooperativo, pues en su esencia las cooperativas se preocupan por la comunidad, no cabe duda que los resultados obtenidos, justifican plenamente esta decisión de la ACI, no solo por la función educativa que el mismo ha cumplido para muchos cooperativistas, sino también porque ha servido como motivador de realizaciones orientadas con este fin, y en lo especifico de nuestra temática, es un punto más a analizar en la realización del Balance Social Cooperativo.

No cabe duda que la Alianza Cooperativa Internacional se ha  preocupado, por el hecho de resaltar que las cooperativas vienen realizando desde hace muchos años, esto que se ha puesto tan de moda, como es la Responsabilidad Social Empresaria, y por lo tanto ha dedicado la declaración anual por el “Día Internacional de las Cooperativas” a este tema, resaltando determinados hechos trascendentes.

Consideramos que el Balance Social Cooperativo incluye en su esencia la Responsabilidad Social Empresaria. En el capítulo referido a los antecedentes, hemos procurado demostrar el valor del trabajo realizado en nuestro país, en el año 1984, para poder determinar una metodología adecuada que permita unificar los criterios de realización y establecer un modelo orientador para su concreción.

A continuación graficamos nuestra concepción sobre esta temática.

Empresa comercial

 

Acto de comercio Responsabilidad Social Empresaria
Cooperativa Acto cooperativo Balance Social Cooperativo

 

En los últimos diez años se ha avanzado mucho en este tema, y lo bueno  es que no ha sido producto de ninguna norma que estableciera su obligatoriedad, sino que el propio movimiento, a través de la Alianza Cooperativa Internacional en primera instancia, a lo cual se sumaron las tareas de los profesionales especializados para crear la metodología de aplicación, y culminar con las propias cooperativas, que van tomando la decisión de concretar su realización.

Como prueba de estas ultimas expresiones, podemos mencionar el hecho de que la Confederación de Cooperativas del sector urbano COOPERAR ya esté realizando su Balance Social, que la Federación de Cooperativas FECOTEL, no solo lo está realizando, sino que además lo haya incluido como obligatorio en su Estatuto Social, que la Confederación de Cooperativas del sector agropecuario CONINAGRO, lo tenga entre los temas a dictar para  las actividades de capacitación que están desarrollando y que el Colegio de Graduados en Cooperativismo y Mutualismo esté programando Cursos para formar Evaluadores profesionalizados para realizar Balance Social Cooperativo, y haya establecido las pautas mínimas para la confección de estos documentos.

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